Conoce los procesos creativos comunes en Fantasía y Ciencia Ficción
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Un artículo de Javier Miró, escritor de fantasía, ciencia ficción y terror. Ha publicado novelas como Ojalá tú nunca (Insólita, 2020), finalista del Premio Ignotus, o La Armadura de la Luz (Minotauro, 2017). Tiene cerca de 60.000 suscriptores en su canal de Youtube donde enseña técnicas y recursos para escritores. Profesor de Comienza tu novela de fantasía y Ciencia ficción. |
La Fantasía y la Ciencia Ficción, aunque son muy distintas entre sí, suelen encuadrarse en un mismo género: el conocido como Fantástico. Aquí también entraría el Terror, aunque este va un poquito más a su aire.
Pues sí, son grandes y notorias las diferencias entre Fantasía y Ciencia Ficción. La Fantasía tiene tendencia a mirar al pasado, a la tradición y las leyendas; evoca la magia, el misticismo y las criaturas mágicas; y, por lo general, se nutre de fenómenos que no tienen explicación.
Por otro lado, la Ciencia Ficción mira al futuro, al espacio; se apoya en la ciencia, la tecnología, la razón y criaturas alienígenas o inteligencias artificiales; y, a su vez, tiene sustento en encontrar soluciones para problemas que no sabíamos que teníamos.
Como se puede ver, son agua y aceite, mar y montaña, tortilla con cebolla y sin cebolla, reggaetón y buen gusto: enemigos irreconciliables. Si es que hasta se da la situación de que sus lectores también se distancian entre sí (aunque, en este caso, pasa un poco como con los amantes de los gatos y de los perros: hay quienes adoran a ambos por igual).
Con todo, no resulta nada raro encontrar autores que escriben (y muy bien además) ambos géneros. Ursula K. LeGuin, George R. R. Martin, Kameron Hurley, Brandon Sanderson, José Antonio Cotrina… La lista sigue y sigue. ¿A qué se puede deber esto? Pues a una verdad ineludible. Y es que:
La Fantasía y la Ciencia Ficción tienen procesos creativos similares.
Esto significa que estamos de enhorabuena, familia. A escribir todo el mundo historias insólitas se ha dicho. Barra libre de creatividad. Fiesta.
Bueno, esto y que, además, a la hora de escribir nuestras historias de Cifi y Fantasía, hay una serie de pautas que podemos seguir para guiarnos y para lograr unas obras de lo más sólidas y creíbles.
Estas pautas son muchas, sin duda, da para infinidad de posts, hilos de (insertar aquí el nombre de la red que una vez se llamó Twitter) y Reels de Instagram, pero hay cuatro en concreto que son básicas. Tus puntos cardinales. Las cuatro patas de la mesa. No pueden faltar. Jamás.
Acompáñame, que voy a presentarte, ahora sí:
Los cuatro pilares para escribir Fantasía y Ciencia Ficción
Punto número uno: La Maravilla.
Toda obra de Fantasía y Ciencia Ficción que se precie necesita un elemento disruptor, algo que rompa las leyes del mundo y dé lugar a una nueva realidad distinta a la nuestra. En Fantasía suele estar relacionado con la magia y en Cifi con la tecnología. Pero las posibilidades son casi infinitas.
Una máquina del tiempo, un anillo maldito que corrompe a todo aquel que se lo pone, una nave con motor de curvatura que es capaz de viajar más rápido que la luz, un rey malvado que rapta bebés y los esconde en el centro de un laberinto gigantesco…
Esto no solo se queda en elementos capaces de desafiar a la realidad. Pueden ser criaturas que encarnen con toda su fuerza esta maravilla. Como elfos, hadas, enanos, trolls, centauros, sirenas, brujas, androides, computadoras ambientales, extraterrestres, seres muldimensionales, clones…
En definitiva, la maravilla es aquello que acaba con nuestra realidad como una pedrada en un estanque sereno. Es siempre necesaria. Y bienvenida.
Punto número dos: la Suspensión de la Incredulidad.
Claro, presentar este cambio tan brusco en la realidad puede generar suspicacias en el lector. Hay incluso quienes nunca llegan a superar esto y por eso rechazan cualquier atisbo de Fantasía o Ciencia Ficción. Gente aburrida, en cualquier caso. No nos interesa dedicarles ni un segundo más.
Como decía, al proponer una Maravilla corremos el riesgo de perder a nuestros lectores. De hecho, al presentar una historia de Cifi o de Fantasía, proponemos un pacto al lector: aquí las reglas han cambiado, así que necesitamos que aceptes esta nueva realidad. Porque si no lo acepta, jamás entrará en nuestra historia. Y eso es un divorcio asegurado.
A ese pacto no escrito, lo llamamos Suspensión de la incredulidad. El lector supera la incredulidad que a lo mejor le suscita que en nuestro libro haya señores voladores en taparrabos; y lo hace con el objetivo de disfrutar de la historia como si fuera real.
A cambio, nosotros como autores debemos respetar las reglas que hemos impuesto. Que en nuestra obra haya robots inteligentes que se transforman en coches no significa que, de pronto y a mitad de libro, uno de ellos lance un hechizo y convierta al malo en una rana. El lector no es idiota y no se va a creer cualquier cosa que le pongamos por delante, por mucha magia o tecnología que haya involucrada.
Debemos establecer primero las reglas de nuestro mundo y, luego, ser coherentes con las mismas y atenernos a ellas.
Hay más formas de ser coherentes con la escritura de Fantasía y Ciencia Ficción. Las dos que tenemos más a mano es leer tanto como sea posible a Ursula K. LeGuin y es continuar sin descanso nuestra formación como escritores.
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Punto número tres: el Worldbuilding.
No, no se te ha desconfigurado el móvil, es que esta palabra es así. Si quieres, hay una versión más nuestra (y creo que también más interesante): Demiurgia.
Estas reglas de las que hablaba en el punto anterior, deben quedar establecidas en algún sitio. Lo normal es que aparezcan muy claramente en la misma obra, aunque hay veces que no es así y van saliendo muy poco a poco, con cuentagotas.
En cualquier caso, el conjunto de leyes, parámetros y propiedades que contendrá nuestro universo de Fantasía y Ciencia Ficción es lo que conocemos como Worldbuilding. Se trata de un trabajo que debemos hacer nosotros aparte del libro en sí. Y sirve, no para soltarlo de pe a pa tal cual, sino para servirnos de referencia y crear un marco para nuestra historia. Es la escenografía.
En el Worldbuilding entran cosas de todo tipo, como el país, la climatología, la geografía, el idioma, las costumbres, la política, la economía, las dificultades, las características especiales, la propia Maravilla. Podría decirse que todo lo que luego va a rodear a nuestros protagonistas.
Establecer todos estos puntos te ayudará en gran medida a escribir tu obra fantástica. Y dará pie a crear cosas tan chulas como:
Un mundo alternativo escondido debajo de la ciudad de Londres, la vida en un planeta con acoplamiento de marea (siempre da la misma cara a su sol) donde solo es posible habitar un anillo crepuscular, un mundo donde la duración de las estaciones es irregular y estas pueden durar años, la colonización del cinturón de asteroides de nuestro sistema solar…
De nuevo, recuerda: el Worldbuilding es un trabajo destinado a servirte a ti como referencia. Su objetivo no es ser mostrado a lo bruto en nuestras novelas, debe salir en pequeñas dosis, apareciendo de forma normal y orgánica (del mismo modo que aparecen detalles de nuestro mundo actual y normal en un libro de narrativa). Nunca lo diré suficientes veces.
Punto número cuatro: el Sentido de la Maravilla.
¿Cómo, Javier? ¿Son solo cuatro puntos Y YA LOS ESTÁS REPITIENDO? Un momento, paciencia. Ya hemos hablado antes de la Maravilla, ese elemento disruptivo que rompe con las leyes de la realidad tal y como la conocemos. Eso sigue igual.
Pero ahora debemos darle una vuelta de tuerca. Y es que una gran cantidad de lectores que se asoman al Fantástico lo hacen, precisamente, porque les encanta esta ruptura con la realidad. Y, sabiendo eso, aquí viene el pilar que dice «¿ah, sí? PUES TOMA SIETE TAZAS».
El Sentido de la Maravilla responde a esa práctica de tomar aquellos elementos que hacen único nuestro mundo y centrarnos en los mismos; recrearnos en ellos, detenernos a admirarlos, regodearnos para disfrutar como cochino en charco.
Es lo que ocurre cuando Gandalf «arriesga con un poco más de luz» en Moria para mostrar sus bóvedas, o cuando hacemos el primer tour por Hogwarts y vemos las escaleras que se mueven y los cuadros que están vivos, o cuando sale de entre las arenas del desierto el primer gusano (inmenso) que va a montar Paul Atreides, o cuando la nave de Darth Vader (al son de chan, chan, chan, chan, cha-chán, chan, cha-chán) hace sombra a todos los destructores imperiales juntos porque es BRUTALMENTE COLOSAL.
Buena parte del éxito del género Fantástico procede de este Sentido de la Maravilla, de esta capacidad única de embarcarnos en lo imposible, de transportarnos a mundos increíbles, de sacarnos de la realidad. Así que no te cortes a la hora de mostrar aquellos puntos más sobresalientes de tu Worldbuilding.
De nuevo, hay mucho más que explorar en los puntos comunes que comparten los procesos creativos en la Fantasía y la Ciencia Ficción, aunque estos son los cuatro principales. Y muy pronto comenzamos curso para verlos en detalle. ¿Los exploramos juntos?
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