Escritora in medias res

Tres estrategias para comenzar a escribir una historia

Por Verónica Cervilla, escritora y profesora de nuestros talleres de Iniciación al relato, Libro de relatos y Novela de terror.

Elaborar un buen inicio para una historia es un arte, pero existen técnicas que nos pueden ayudar a perfeccionarlo. La manera en que un escritor elige empezar su historia puede determinar el interés y la conexión del lector desde el principio. En este artículo, exploraremos tres poderosas estrategias para iniciar un gran relato o novela, respaldadas por ejemplos de narrativas icónicas.

1. In Medias Res: sumerge al lector en la acción inmediatamente

La estrategia de comenzar una historia “in medias res” es un recurso narrativo que ha perdurado a lo largo de los siglos debido a su capacidad para enganchar al lector desde la primera línea. Al optar por sumergir a la audiencia directamente en medio de la acción o de un evento crucial, el escritor crea un sentido inmediato de emoción y misterio. Este enfoque evita introducciones prolongadas y desencadena la trama de manera instantánea. Pero no hay que olvidar los puntos clave de la estructura (esto es lo primero que trabajo con mis alumnos del taller de relato), ya que a partir de ahí vamos a construir todo lo demás.

Tomemos como referencia una de las epopeyas más emblemática de la literatura universal: La Ilíada de Homero. La narración comienza en el décimo año de la Guerra de Troya, en medio de un conflicto bélico donde Aquiles, el héroe griego, se encuentra en una feroz disputa con Agamenón. Este inicio abrupto, con el lector lanzado directamente al campo de batalla, establece un tono épico y desencadena preguntas fundamentales sobre el conflicto y los personajes. 

Un ejemplo:

«El sonido del disparo resonó en la noche y cambió la vida de Alex para siempre. En el oscuro callejón, la lluvia trajo consigo el peso de un secreto que no sabía si soportaría. Frente a él, la figura desconocida que había alterado su existencia yacía en el suelo y la verdad oculta tras aquel único y fatal estallido».

A través de este arranque directo, la narración coloca al lector directamente en el punto crítico del conflicto, incitando a la reflexión inmediata sobre quiénes son los personajes, cómo llegaron a este momento y qué implicaciones conlleva, en este caso, el disparo. Esta técnica intensifica la intriga y la conexión emocional, elementos esenciales sobre todo en un relato corto donde cada palabra cuenta y cada detalle es vital para la resolución del conflicto. La técnica “in medias res” se convierte así en una herramienta eficaz para captar la atención y mantenerla a lo largo de la breve pero impactante narrativa.

2. Establecer un enigma: despierta la curiosidad del lector

Iniciar un relato o novela con un enigma intrigante es otra poderosa herramienta para captar la atención del lector. Al presentar una situación misteriosa o una pregunta sin respuesta desde el principio, se despierta la curiosidad y se invita al lector a sumergirse en la trama en busca de respuestas.

El código Da Vinci de Dan Brown es un claro ejemplo de cómo un enigma inicial puede desencadenar una trama compleja y cautivadora. Desde las primeras líneas, el lector se encuentra con un enigma en forma de un asesinato en el Louvre y símbolos misteriosos dejados por la víctima. Este enigma inicial actúa como un anzuelo narrativo, incitando al lector a seguir adelante para descifrar el misterio.

Un ejemplo:

«En el tranquilo pueblo de Abbot, el reloj de la iglesia marcaba la medianoche cuando Emma se encontró frente a la puerta de la mansión abandonada. La estructura, envuelta en sombras y mitos, había sido un tema de especulación durante décadas. La leyenda hablaba de un tesoro escondido en su interior, pero nadie había osado entrar. La llave crujió al girarse en la cerradura y Emma cruzó el umbral».

Este ejemplo de inicio de novela establece un enigma que introduce a la protagonista, la mansión y el misterioso tesoro. Al despertar la curiosidad del lector con preguntas sin respuesta, se invita a explorar las páginas siguientes en busca de revelaciones y resoluciones, creando así una narrativa que intriga y construye tensión.

3. Descripción evocadora: recrea un mundo vívido 

La habilidad de pintar un cuadro sensorial desde las primeras palabras puede sumergir al lector en un mundo fascinante. Gabriel García Márquez lo logra magistralmente en Cien Años de Soledad, donde una descripción evocadora establece el tono de la narrativa: 

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo».

La elección cuidadosa de palabras y detalles que percibimos por los sentidos transportan al lector a un lugar vívido y fascinante. (Es tan importante manejar muy bien las descripciones que le dedicamos todo un bloque temático en mi taller de iniciación al relato). Esta técnica no solo busca informar, sino también crear una experiencia inmersiva que nutre la imaginación del lector. Al emplear una descripción evocadora al inicio de un relato o novela, el escritor establece un tono atmosférico y una base emocional sólida, proporcionando al lector una entrada conmovedora a la trama que está por desplegarse.

Un ejemplo:

«En el pequeño pueblo de Almendral, el amanecer se desplegaba como un mágico lienzo. Los primeros rayos de sol acariciaban los campos de lavanda, liberando su fragancia en el aire. Las casas de piedra, testigos del paso del tiempo, se alzaban como guardianas silenciosas de historias ancestrales. María, una anciana de manos arrugadas, pero ojos llenos de vitalidad, salió a su jardín. Las rosas vibrantes se balanceaban con la brisa matutina y el río cercano susurraba secretos a los álamos que se alineaban en sus orillas. El caminar pausado de María resonaba en la calle empedrada y sus recuerdos se entretejían con el entorno».

La escritura es la manera en que decidimos contar una historia y lo que todo contador de historias busca es la atención de quien va a recibirla. Por eso el inicio de un relato o novela es un momento clave para atrapar al lector, ya que se trata de la puerta de entrada a ese universo imaginario en el que envolvemos la narración y con estas tres propuestas lograrás conseguir que quieran seguir leyendo.

 

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