La escritora gótica

5 novelas de terror que mejorarán tu escritura

Por Verónica Cervilla, escritora y profesora del Taller de Novela de terror.

Uno de los pasos imprescindibles para trabajar nuestra escritura es mantener un buen hábito lector. A escribir se aprende escribiendo y leyendo lo más variado posible. Así, si quieres especializarte en un género o tienes una idea para una historia de uno que no dominas, lo primordial es buscar referencias dentro del mismo, como recomendamos en nuestro taller de Novela de Terror. La literatura de terror ha cautivado a lectores durante generaciones, ofreciendo no solo emociones intensas, sino también lecciones valiosas sobre narrativa, desarrollo de personajes y construcción de mundos. Explorar estas cinco novelas de terror te ayudará a mejorar tus habilidades de escritura y a trabajar los elementos imprescindibles del género.

“Drácula” de Bram Stoker

DráculaEste clásico de la literatura universal es un ejemplo paradigmático de cómo la ambientación es fundamental para la creación del terror en literatura. Por eso dedicamos un tema completo a la creación de la atmósfera en el taller de novela de terror. “Drácula” transporta al lector a un mundo oscuro y misterioso, impregnado de un aura de peligro y suspense desde las primeras páginas. La descripción detallada de los paisajes góticos de Transilvania y la tétrica atmósfera del Castillo del Conde establecen un escenario inquietante que permea toda la narrativa.

Otro elemento para analizar es la construcción de la figura del antagonista. A pesar de no situarse nunca como narrador, Drácula se personifica como una presencia latente en cada página a través de las experiencias narradas por el resto de personajes. Stoker utiliza así de manera muy hábil la narrativa epistolar para aumentar la sensación de una amenaza latente y, por lo tanto, de tensión. Como resultado, queda un personaje tan bien construido que no solo ha sobrevivido unos siglos, sino que ha sido versionado en incontables ocasiones.

El Resplandor de Stephen King

“El Resplandor” es un ejemplo sobresaliente de cómo construir personajes tridimensionales y desarrollar sus arcos narrativos en una historia de terror. La novela nos presenta a Jack Torrance, un hombre que lucha contra sus demonios internos (el alcohol y la enfermedad mental) mientras intenta mantener su cordura en el solitario Hotel Overlook. King dedica un tiempo considerable a desarrollar la psicología y el trasfondo de Jack, lo que permite al lector comprender sus motivaciones y temores más profundos. Nos presenta con maestría sus traumas, un detalle muy importante en el que siempre insisto en mi taller, y sobre ellos construye el arco de transformación.

A medida que la historia avanza, la evolución de Jack nos muestra a un hombre atormentado por su pasado que acaba consumido por la locura. Además, King utiliza el Hotel Overlook como un personaje en sí mismo, un lugar vivo que influye en las acciones y el estado mental de quienes se encuentran en su interior. Esta caracterización magistral no solo añade profundidad a la trama, sino que también intensifica la sensación de horror, convirtiendo al hotel en un laberinto claustrofóbico de terror psicológico.

Frankenstein de Mary Shelley

La obra maestra de Mary Shelley ofrece una lección magistral sobre la ética científica y las implicaciones morales en la narrativa de terror. A través de la historia del científico Victor Frankenstein y su creación, la criatura conocida como “el monstruo”, Shelley explora las complejidades de la ambición humana y las consecuencias de jugar a ser Dios. La novela plantea preguntas profundas sobre el poder y la responsabilidad del conocimiento científico, así como sobre los límites éticos de la creación y la manipulación de la vida. El género de terror es un espacio perfecto para trabajar los dilemas morales y las “áreas grises” de la existencia humana, ya que está exento de límites en cuanto a tratamiento de temas y propuesta de situaciones. Puedes usar eso a tu favor para establecer una premisa interesante.

Shelley también profundiza en la comprensión de temas universales como la soledad, la alienación y la búsqueda de identidad. No olvidemos que una buena historia consta de capas que el lector debe ir descubriendo y, a pesar de que el terror pueda parecer superficial, hay muchos ejemplos (como el del propio Frankenstein) de su profundidad.  En última instancia, “Frankenstein” nos desafía a reflexionar sobre las consecuencias de nuestras acciones y nos recuerda que, en la búsqueda del conocimiento, debemos ser conscientes de las implicaciones éticas de nuestras decisiones.

La Mansión de Hill House de Shirley Jackson

“La Mansión de Hill House” de Shirley Jackson es un ejemplo maravilloso de cómo crear una atmósfera opresiva y perturbadora mediante la sugerencia y la ambigüedad en el género de terror. Desde el momento en que los personajes y el lector ponen un pie en la imponente mansión, se siente una sensación de malestar y tensión que crece con cada página. De hecho, el comienzo de su novela es uno de los ejemplos que utilizo en el taller de novela de terror porque aúna todos los elementos de un buen inicio.

Jackson utiliza la descripción meticulosa de los detalles arquitectónicos y la ambientación sombría para infundir a la casa con una presencia oscura y poco fiable. Además, la autora emplea hábilmente la ambigüedad, dejando que el lector se pregunte si los fenómenos paranormales que ocurren en la mansión son reales o simplemente producto de la imaginación de los personajes. Esta técnica añade una capa adicional de intriga y misterio, manteniendo al lector en vilo y creando una atmósfera de inquietud constante.

Los elementos arquitectónicos de la casa también son utilizados para reflejar el estado mental de los personajes, lo que añade profundidad psicológica a la trama y aumenta la sensación de horror. En última instancia, “La Mansión de Hill House” nos sumerge en un mundo de terror psicológico donde la línea entre lo real y lo imaginario se desdibuja, dejándonos con la pregunta de qué es verdaderamente aterrador: los fantasmas que acechan en la oscuridad o los demonios internos de los personajes.

El Exorcista de William Peter Blatty

El exorcistaLa famosa novela de William Peter Blatty es otra muestra excepcional sobre la creación de una atmósfera aterradora mediante la sutileza y la ambigüedad en la narrativa de terror. Blatty utiliza la sugestión y la insinuación para construir una sensación de malestar desde el principio de la novela. Con esto confirmamos que no es necesario crear una historia llena de sangre y violencia ni con escenas estrictamente explícitas para provocar sensaciones de miedo, inquietud y angustia en el lector.

A través de diálogos intensos y escenas impactantes, el autor revela gradualmente la presencia demoníaca que habita en la joven Regan. Además, Blatty aborda temas sensibles y controvertidos, como la posesión demoníaca y la lucha entre el bien y el mal, con una sensibilidad que añade una capa de profundidad emocional a la narrativa. La ambigüedad sobre la naturaleza del mal y la verdadera identidad del demonio aumenta la tensión y el suspense.

Estas novelas de terror, convertidas ya en clásicos del género, son las referencias perfectas para analizar los elementos que funcionan dentro del mismo. A través de su análisis se pueden aprender valiosas lecciones sobre la creación de atmósferas, el desarrollo de personajes y el manejo efectivo del miedo y la tensión.

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