20 clásicos entretenidos para quienes no leen clásicos

20 clásicos entretenidos para quienes no leen clásicos

marzo 04 2019

Uno de los mejores consejos que se le puede dar a alguien que quiere comenzar a escribir es leer a los clásicos. Un clásico, después de todo, es un libro que ha pasado el filtro del crítico más exigente: el tiempo, por lo que su buena calidad estará asegurada.

Pero claro, muchos confunden ‘clásico’ con ‘farragoso’, ‘aburrido’ o ‘plomizo’. Y es normal que sea así: la literatura de hace 100 años o más estaba pensada para personas que tenían más tiempo para leer (no existían muchos otros hobbies), y en una época sin televisión ni fotografías era necesario describir mucho más que ahora.

Lo mejor es que el lector advenedizo del siglo XXI comience a leer los clásicos entretenidos y ligeros -que también los hay.

Para ellos hemos confeccionado una larga lista, nada menos que veinte, con los que comenzar. Son veinte clásicos de todas las épocas y estilos que ayudarán a cualquiera que tenga entre sus principales propósitos el de escribir. Cumplen tres características:

  • Son cortos. No necesitarás de semanas y semanas para terminar de leerlos, ya que pueden ser leídos en un fin de semana (o, algunos, en una sola tarde)
  • Son ágiles: a diferencia de otros clásicos con los que te hayas podido encontrar, estos no tienen extensas descripciones y su estilo es de frases directas, e incluso breves (en algunos casos).
  • Son buenos: como clásicos que son, están bien escritos y sus argumentos y personajes han calado hondo en lectores y lectoras de muchas épocas distintas.

El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger (Alianza Editorial)

Un clásico de referencia para los jóvenes de todo el mundo, libro de culto y célebre, además, por estar tristemente relacionado con el asesinato de John Lennon (esta novela se encontraba entre las lecturas favoritas de su asesino). ‘El guardián entre el centeno’ cuenta la historia de Holden Caulfield, un adolescente que vive en la Nueva York después de la guerra y que se enfrenta al despertar sexual y el fracaso escolar en el marco de una familia tradicional. Todo narrado desde el tono de voz de un adolescente.

La abadía de Northanger, de Jane Austen (Penguin Clásicos)

Uno de los libros  más divertidos de Jane Austen, publicado originalmente en 1818, y que narra la historia de Catherine Morland, una chica de desbordante imaginación que, quizá, pasa demasiado tiempo leyendo novela gótica. Es invitada a pasar una temporada en la casa de campo de la familia Tinley, con la cual comienza a fantasear, imaginando que esconden oscuros secretos. Pronto se dará cuenta, sin embargo, de que la vida es mucho menos inquietante que la ficción -aunque interesante por otras razones.

El señor de las moscas, de William Goldwin (Alianza Editorial)

Una novela que es como una cebolla, pues su lectura admite capas y más capas de interpretación. ‘El señor de las moscas’ cuenta la historia de un puñado de niños que se quedan sitiados en una isla desierta, teniendo que lidiar con sus instintos más primarios  que chocan, indisolublemente, con la necesidad de construir una sociedad en la que puedan vivir. Un estudio feroz sobre la condición humana que cuestiona, entre otras cosas, la educación represiva de ciertos sectores, que pueden dar lugar, cual olla a presión, a actos de barbarie como los que vivimos muy habitualmente en nuestros días.

El arpa de hierba, de Truman Capote (Anagrama)

Collin Fernwick, un joven huérfano que ha sido criado por dos hermanas solteras que tienen una peculiar relación: Verena Talbo, la mujer más rica del pueblo pero muy avara, y Dolly Talbo, que ha echado su vida a perder por cuidar de aquella y de la casa que mantiene a ambas. Un suceso desafortunado obliga a las hermanas y al joven Collin a mudarse a una cabaña construida en la cima de un gran árbol. Este hecho divide al pueblo en defensores y detractores de ambas mujeres. Una pieza fundamental en la obra de Capote, divertida, ligera, y maravillosamente escrita.

El jugador, de Fiodor Dostoievski (Alianza Editorial)

Un eterno clásico de Dostoievski. Situada en la ciudad de Wiesbaden, ‘El jugador’ realiza un retrato descarnado, que no evita el tinte autobiográfico, de Aleksei Ivanovich, un adicto al juego que canaliza toda su rabia en una terrible adicción que condiciona su vida. Es un relato largo, que se lee en una hora o poco más, y que sirve para adentrarse en la atormentada obra del autor ruso.

Matadero 5, de Kurt Vonnegut (Anagrama)

La ciudad de Dresde, en Alemania, fue asolada por la aviación norteamericana durante la Segunda Guerra Mundial. ‘Matadero 5’ cuenta la historia de uno de los supervivientes de la matanza que es raptado y trasladado a un planeta llamado Trafalmadore. Una obra de ciencia ficción con tintes cómicos que salpica sus páginas con múltiples tramas paralelas y que elevó a Vonnegut como uno de los imprescindibles de las letras norteamericanas.

Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez (Debolsillo)

Tal y como dice el título de este clásico del eterno escritor sudamericano, ‘Crónica de una muerte anunciada’ cuenta la historia de un asesinato, contado de manera en el que chocan numerosos puntos de vista, además de tirar de informes, cartas, testimonios diversos… Una novela compleja, repleta de personajes pero que apenas supera las 150 páginas. Uno de esos libros que hay que leer antes de morir.

Viento del este, viento del oeste, de Pearl S. Buck (Debolsillo)

La hija de un rico patriarca chino, Kwei-Ian, se acaba de casar. Su marido la rechaza, influido por la cultura occidental y dándole la espalda a la tradición china. Para reconquistar a su marido, la joven deberá acoger en su seno nuevas costumbres, descubriendo así todo un mundo de enfrentamientos entre las culturas occidental y china. Un libro para todos los amantes de la cultura asiática y de todo lo que nos diferencia. Para viajar y entender otras latitudes sin movernos del sofá de casa.

El viejo y el mar, de Ernst Hemingway (Debolsillo)

Considerada una de las mejores obras del siglo XX, en ‘El viejo y el mar’ encontramos la historia de un pescador de 84 años que lleva ya casi 100 días sin pescar nada. Por fin, una mañana consigue dar con su primera pieza, un enorme marlin cuya captura le lleva nada menos que tres días de lucha, tiempo en el que rememora su vida a modo de flashbacks. Una obra inmortal que trata temas atemporales como la amistad, la soledad y la muerte.

La perla, de John Steinbeck (Edhasa)

Considerada una de las mejores novelas cortas de la historia de la literutura, John Steinbeck describe en ‘La Perla’ a un joven que descubre una perla de enorme valor y los problemas que le acarrea dicho hallazgo. En este mundo, Steinbeck deja clara la brecha tan enorme que hay entre ricos y pobres y como se relacionan los individuos de cualquier sociedad dependiendo del poder adquisitivo de cada uno. Todo ello deliciosamente escrito.

Un yanki en la corte del Rey Arturo, de Mark Twain (Cátedra)

Una sátira creada por el inmortal Mark Twain en la que  hay cabida para los viajes en el tiempo. El protagonista es un erudito del mundo de los caballeros de la Mesa Redonda. Una vez, mientras mediaba en una pelea, es golpeado y, sin explicación alguna, es trasladado a la Edad Media, hasta la Britania del siglo VI. Allí es condenado por hereje a morir en la hoguera pero, gracias a un eclipse de sol, se libra y es tratado por un excelente mago, ganándose el favor del Rey Arturo y la envidia del mago Merlín, en realidad un mero charlatán.

Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll (Penguin Clásicos)

Una novela eterna, leída por millones de niños y adultos durante toda la historia y llevada al cine en múltiples formatos. Alicia, por si hay alguien aún que no lo sepa, trata del viaje iniciático de una niña a través de un mundo maravilloso lleno de personajes extravagantes y pociones que te hacen cambiar de tamaño. Conoce al conejo blanco, al gato de Cheshire, a la oruga azul, al sombrero loco, a la reina de corazones… Un verdadero clásico que, como el buen vino, mejora con el paso del tiempo. Como plus, muchísimos juegos y alegorías matemáticos y la opción de replantearte las normas sociales bajo las que nos hemos criado.

El extraño caso del Dr. Jeckyl y Mr Hyde, de Robert L. Stevenson (S.L.U. Espasa)

Uno de los grandes clásicos de la novela de terror de todos los tiempos. Una clásica historia de desdoblamiento que pone en evidencia la dualidad del ser humano. Además la historia está localizada en España lo que da un morbo añadido. Una historia terrorífica que encuentra su verdadera dimensión entre las páginas del libro original.

La metamorfosis, de Franz Kafka (Alianza Editorial)

Otro de esos clásicos imprescindibles que toda persona ha de leer, por lo menos, una vez en su vida. La vida de Gregor Samsa da un vuelco de radical cuando un día, al despertarse, se da cuenta de que se está . Una de esas novelas abiertas a mil y una intepretaciones, ideal para formar parte de un club de lectura y de mil y una tertulias de café, por sus implicaciones y metáforas (hay quien dice que es toda una metáfora de la adolescencia; otros, de cómo se siente un artista en esta sociedad…). Una de las mejores novelas cortas de la historia.

La guerra de los mundos, de H. G. Wells (Penguin Clásicos)

El gran libro sobre conquistas extraterrestres, célebre porque su retransmisión radiofónica, por parte de Orson Welles, causó disturbios entre miles de personas a todo lo largo y ancho de los Estados Unidos. La gente que escuchó el serial pensaba, de verdad, que una invasión alienígena estaba teniendo lugar en ese momento. Una novela de ciencia ficción que sentó algunas de las bases más importantes del género.

Rebelión en la granja, de George Orwell (Debolsillo)

Con Rebelión en la granja, Orwell quiso denunciar el triunfo del comunismo durante la Revolución Rusa y su deriva hacia el totalitarismo. Orwell era un socialista convencido, miembro del Partido Laborista Independiente. No obstante, ‘Rebelión en la granja’ puede ser tomada como ejemplo de que cualquier estado puede virar a la deriva absolutista por el poder que adquieren los miembros que lo forman. Una obra para ser leída en centros educativos, imprescindible.

Frankenstein, de Mary Shelley (Alianza Editorial)

Victor Frankenstein jugó a ser Dios, creando a un ser con los miembros amputados de diversos cadáveres. Y como no podía ser de otro modo, la criatura se rebeló ante su maestro. Una historia que ya forma parte del imaginario colectivo al ser protagonista de mil y una adaptaciones y que nos plantea ante el interrogante de qué es lo que nos hace humanos.

El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald (Debolsillo)

Un retrato inolvidable de la denominada ‘jazz age’ que tuvo lugar entre las décadas 20 y 30 y el tan cacareado sueño americano de la mano del multimillonario Jay Gatsby, hecho ‘a sí mismo’ y perfecto ejemplo de lo que se buscaba en aquella época: poder, fama y dinero. El protagonista se acerca, fascinado, al mundo de lujo de Gatsby y sus amigos, desde la distancia que le da ser una persona “normal”… pero descubrirá que no es oro todo lo que reluce.

Otra vuelta de tuerca, de Henry James (Lunwerg)

Un clásico de la novela gótica y una de las novelas más terroríficas que jamás se hayan escrito. Una joven institutriz debe hacerse cargo de una pareja de niños en una mansión victoriana en la que, quizás, no estén solos.  Un retrato perturbador para leer a oscuras, pero con diferentes implicaciones, ya que hay momentos en los que nos podemos plantear si lo que nos relata la institutriz es realmente cierto… o no, y qué se esconde tras su historia. Una novela con múltiples lecturas, siempre apasionantes.

Noches blancas, de Fiodor Dostoievski

Segundo título del eterno ruso que se cuela en esta lista. Un joven tímido e introvertido conoce a una chica durante una de las noches blancas rusas, fenómeno en el que nunca se llega a hacer de noche del todo. Durante las cuatro noches siguientes establecen encuentros en los que irán contándose la historia de sus vidas.