Seleccionados #ViernesCreativo: una historia de pasión

Seleccionados #ViernesCreativo: una historia de pasión

noviembre 24 2017   

Vámonos con un #ViernesCreativo más atrevido de lo habitual, jeje… Os retamos a escribir, en 10 líneas máximo, un microrrelato LLENO DE PASIÓN.  💋❤️💥🔥
Si os animáis, podéis intentar, además, que tenga un FINAL INESPERADO. Pero lo fundamental es que le echéis mucha… chispa. 
¿Os animáis????

Recordad que desde nuestra APP gratuita de Portaldelescritor podéis acceder al grupo de Facebook desde vuestro móvil y leer allí mismo el reto, además contar con un generador de personajes y  los consejos de escritura del blog de Diana P. Morales

MICRORRELATO CON MÁS ME GUSTAS

Jose M Fernández Cada vez que la veía bajar por las escaleras o abrir la puerta para salir del ascensor, su rostro se iluminaba como un árbol de Navidad. Sabía que ella, toda una dama, era inaccesible; una cumbre que nunca podría alcanzar. Pero una simple mirada suya, un mero «gracias, Manolo» hacían que su vello se erizase y que su corazón se acelerase.
Aquel día, acababa de fregar la entrada. Ella salió deprisa del ascensor y resbaló, cayendo de culo sobre la superficie húmeda. La socorrió, comprobó si había zonas doloridas, olió su perfume, delimitó la forma de su sujetador, observó sus largas piernas, descubiertas en el incidente. Como no podía caminar, la elevó entre sus brazos, sintiendo su piel suave, su aliento, su calor. Un sueño hecho carne; un placer inmenso, inesperado e inenarrable. Ella lo miró, le sonrió y dijo: gracias Manolo.
Yolanda Fraile Carreras “Sus labios buscaban los míos con desesperación mientras sus manos se clavaban en mis nalgas con fuerza. El agua calentaba nuestros cuerpos a la par que su lengua descencía lenta y morbosa por mi cuello, dibujando un camino imaginario hasta el hueco entre cuello y hombro. Una corriente recorría mi cuerpo por dentro despertando zonas que no sabía ni que existían. Jugaba con su lengua en mi cuello y clavaba los dientes en mi hombro provocándome un placer anticipado al que me esperaba”.

— ¿Qué es eso que lees tan esimismada?
— Nada, ciencia ficción— le contesté con desinterés viendo como sus pasos lo llevaban a nuestro dormitorio.
— ¿Vienes o te quedas leyendo?
— Me quedo— le respondí desde el salón sabiendo que debajo de nuestras sábanas nunca encontraría aquella pasión.

OTROS MICRORRELATOS SELECCIONADOS

Nube De Verano Desnudos frente a frente, la tenue luz de las velas y la música lenta, que sonaba de fondo, nos hacían sentir en un cielo aparte. Y, nuestros ojos, gozando nuestras miradas.
El leve roce de su pecho en mis senos, el preludio de aquel beso, mágico e inolvidable, que quedaría tatuado en mis labios y en mi alma para toda la vida.
No fue cualquier beso…
fue todo el poder del Universo
hecho a roces, hecho a versos… enmudecidos, humedecidos.

Pedro De La Rosa Rodríguez Me haces inmortal. Cada vez que te acercas a mi cuerpo soy más poderoso. La conexión entre nosotros también es inversa. Fluye por tus venas; te subyuga, te doblega y te hace volver a por más.
Tiemblas. Sé que tiemblas más allá del vello de punta, de los ojos eclipsados, del aliento fugado, del endurecimiento de pezones, de la rigidez de los músculos. Percibo tu temblor de sumiso placer debajo de todo eso.
Me deseas; me temes. Gimes sin voz con apenas el rubor del leve roce de la piel que se atrae. Tu perfume es fluido almizclado, salino de puro deseo. Me brindas tus piernas, tu garganta y tu alma. Y yo me preparo para poseerte. En cuanto pueda materializarme, salir de tu pensamiento, de tu recuerdo, probaremos la inmortalidad del placer.

Marta GT Una vez a la semana, se me hace eterna la espera y desespero sin poder tocar ese cuerpo tuyo. De primeras siempre frío, con apariencia de cristal, en mis manos te vas templando.

Con cualquier traje me provocas; no se cuál de ellos me gusta más. ¡Te queda tan bien el de color chocolate! O el blanco y negro, o el rojo. Haces que mis pupilas se dilaten y que mi boca sea una cascada.

Un movimiento experto, medido y quedas expuesta ante mí.

Me muerdo el labio y la
lascivia me invade antes de introducir un dedo en ti. Suelto un gemido al sentirte, ya caliente. Te derrites en mi boca y yo contigo. En medio del delirio, exclamo:
¡Qué haría sin ti, Nocilla!

Carol Belasco Delicioso, tu sabor desciende por mi garganta como ambrosia. Atrapo tu cuerpo junto al mío y tu pecho plano y firme me empuja con fuerza. Mi abrazo te asfixia pero sólo jadeas. Me suplicas al aferrarme con fuerza, el calor de mis labios calcina tu piel.
Me ofreces tanto que la tentación me tortura. Mi boca desgarra de nuevo tu piel, la sangre fluye exquisita: tu vida en mis labios, como ofrenda sagrada.
Me cuesta detener mi ansia de llegar a tu último aliento, hasta succionar la última gota de tus venas.
Me alejo de tu cuerpo desmayado entre las sábanas. Despertarás sudoroso y enfermo, los recuerdos desvaídos, mientras, entre las sombras, yo seguiré esperando la noche que me detendrás, por el honor de tu linaje: los Van Helsing. Sin entender nunca por qué regreso, y menos aún, por qué lo permites.

Marga LM No sabía lo que escondían sus ojos, solo que la ley de atracción se ponía en marcha cuando los clavaba en los míos. Absorta, obnubilada, ida,….así me ponía. Sus manos quemaban cuando tocaban mi piel y sus labios susurraban palabras lanzadas al aire y atrapadas por el placer. Un baile de dos que en la sombra parecíamos uno. Tantos años usando nuestra amistad y ahora sin darnos cuenta estrenábamos locura, la pasión envuelta en juego: latigos, cadenas, cuarto rojo, y una sumisión enfermiza. Mira que me lo advirtió entre risas:
-Vayamos a ver las 50 sombras, lo más que pueda pasar es que salga con ganas de enseñarte cincuenta y una.

Gema Vergara Pardo Con él todo se mezclaba en perfecta armonía. Nos amábamos, sí; no había un centímetro de piel que no hubiera vibrado al tacto mutuo. Pero, lo que más echo de menos, es la dulce sensación que permanece intacta. La ausencia de sueño, el hambre de palabras, su voz en mi oído, ese desfallecer del cuerpo henchido de caricias para abrir los sentidos más profundos. Y hablar, hablar, hablar contigo; aunque la voz languidecía al morir la noche. Eso es, lo que más echo de menos.

Carmen Fernández Rocha Llegó, como siempre a las prisas, en la hora del almuerzo. Otro encuentro furtivo y a contra reloj. Yo le esperaba vestida para la ocasión, con las ganas puestas y la ropa quitada. Disponíamos de una hora para gozarnos, solo necesitábamos la piel. Nuestras lenguas entrelazadas en lenguaje universal. Nuestros cuerpos fundidos en abrazo de pasión ávida. Como adolescentes inconscientes nos adentramos en la locura.
Las manos tibias, las bocas ardientes, los cuerpos y las mentes entregados al deseo. Amante hábil, amante experto. Su boca, pura delicia, estremeciendo mi cuerpo. Nuestros cuerpos fundidos en un baile acompasado…
¡¿Pero qué hacéis ahí? ¿Qué haces en la mesa de la cocina con el vecino?!
(No sentimos la llave en la puerta. Jamás le dejes una copia a tu suegra)

Amparín Valencia Sentí sobre mi cuello el sutil roce de sus labios ardientes. Toda mi piel se erizó sin poder evitarlo. Su mirada era un destello de pasión invadiendo la mía. Sus manos bajaron sin prisa los finos tirantes de mi vestido acariciando mis hombros, mis ansiosos senos, continuaron su camino hacia el sur… Compusimos una sugerente melodía con nuestros susurros de placer.
Nuestras manos y besos revoloteaban libres con deseo abrasador por nuestros encendidos cuerpos.
Fue todo tan repentino, tan inesperado…Fue una inolvidable noche llena de sensaciones increíbles. Una noche para el recuerdo.

Teresa Lluqueta Me miro en tus ojos, en esa ebullición de lo que no me dices y sé que piensas, tus nebulosas alcanzan mi deseo, tus labios se posan en mi piel forjando estallidos de placer, mientras sostienes tu mirada en mis senos con lascivia e insensatez. Acaricias levemente mi fragilidad, en un estallido de lujuria por sentir tu calidez en mis entrañas, al son de esa frase destellante “Ven escálame, siente mi furia en tu ser, funde tu pasión en la mía”, así arrullas mis oídos cuando alzó hacia ti la mirada. Mi querido y flagrante Everest.

Jennifer Girol Nos encontramos en la desesperación. Nos hicimos cómplices con las palabras. El primer abrazo cambió nuestro mundo.
Se acercó. Nos juntamos en un beso cálido, esponjoso y rodeó mi cintura para llevarme con él. Me echó sobre su cuerpo mientras temblaba en sus brazos. Envueltos en besos nos fuimos desnudando con la prudencia de la primera vez. Acarició mi espalda con delicadeza y tomó las riendas. Se perdió en mis latidos erizándome la piel con el paseo de su lengua y el calor infinito de su cuerpo. Sus manos fuertes apretaron mi cintura, me rodearon y elevó mi cuerpo hasta su boca. Estrujó los labios calientes contra esa orilla calurosa que lo llevaba a la gruta oscura convertida en lava. Se arriesgó a quemarse y su lengua entró a explorar ese fuego incontrolable, a derretirse con él en un balanceo constante, a fundirse con sus llamas y ser uno solo. El orgasmo me sacudió el cuerpo. Lo miré con lascivia y me lancé a por él.

María Jesús Díez García Javier leyó las instrucciones del lector de mentes que acababa de adquirir, sintiéndose intrigado y avergonzado a la vez. Puso las pilas, lo configuró, pulsó el botón de “encendido” y lo guardó en su bolsillo. Cuando llegó al trabajo, se acercó a la mesa de Pablo con una supuesta duda. En cuanto entró en el radio de acción del aparato, los pensamientos de su compañero, su amor platónico durante meses, comenzaron a deslizarse en su mente. Por debajo de las respuestas a la pregunta sobre balances que había utilizado como excusa, le sorprendió descubrir un “Qué guapo está hoy”. Decidió elevar su apuesta: le puso una mano en el hombro y se acercó un poco más para hacerle otra pregunta. Pudo notar cómo Pablo perdía el hilo y se esforzaba por retomarlo. Sus pensamientos acerca de él eran ahora más concretos e intensos. Sus ojos, su olor… Sus ideas le asaltaron en una escalada imparable: “Quiero volverle loco de placer”. “Quiero hacerle gemir tanto que tenga que taparle la boca para que no nos oigan”. “Ver su cara cuando le haga terminar…”. Se sintió abrumado ante la intensidad del deseo que emanaba de Pablo: era increíble que pudiera disimular tan bien aquellos sentimientos. Él mismo parecía incapaz de ocultar su propia excitación, y solamente ser consciente del lugar en el que se encontraban le impedía dejarse llevar por completo y acercarse aún más a su compañero.
Sin duda, comprar aquel invento había sido una inversión excelente.


Para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.

Un abrazo a todos/as y a seguir escribiendo.