Seleccionados #ViernesCreativo: TIGRE, CONTRATO, MELANCOLÍA.  

Seleccionados #ViernesCreativo: TIGRE, CONTRATO, MELANCOLÍA.  

enero 12 2018   

¡Vamos ya con el primer #ViernesCreativo de 2018!! 👏👏👏
En este caso, el primer juego también de la Agenda para Escritores: escribir un microrrelato (para colgarlo aquí en el grupo, máximo 15 líneas) que contenga las siguientes palabras: TIGRE, CONTRATO, MELANCOLÍA.  

Recordad que desde nuestra APP gratuita de Portaldelescritor podéis acceder al grupo de Facebook desde vuestro móvil y leer allí mismo el reto, además contar con un generador de personajes y  los consejos de escritura del blog de Diana P. Morales.

 

MICRORRELATO CON MÁS ME GUSTAS

María Jesús Díez García Después de meses de papeleo inagotable, dudas, temores y ansiedad, Eva estaba por fin en la India, a punto de firmar el contrato de adopción de Meena. En la sala de espera del orfanato, donde en unos instantes podría ver y abrazar a la hija que hasta entonces solo había visto en fotografías, se sentía como un tigre encerrado. Sabía que había una reserva de estos animales a pocos kilómetros de donde se encontraba, y se dijo que alguna vez iría a verlos, pero acompañada de la pequeña. Juntas visitarían su país, para que conociera sus raíces: los palacios cuya visión aunaba magnificencia y melancolía, el impacto olfativo y cromático de los mercados, el Ganges dador de vida y último hogar para los muertos…
La puerta del despacho se abrió y los ojos negros más bonitos del mundo interrumpieron sus pensamientos.

ME GUSTAS: 19

OTROS MICRORRELATOS SELECCIONADOS

Sna Mele ¿Quién me iba a decir a mí que iba a recordar con cierta melancolía a aquella maldita jauría de pequeños insectos que adornaban mi piel cada noche de verano?
Hoy era el día durante tanto tiempo esperado, el día en que por fin me hacían la entrevista que me iba a conceder ese contrato millonario que tanto me merezco. ¡Y mírame! ¡Puta especie invasora! ¡Parezco un monstruo! Un picotazo en el ojo derecho y otro en el labio inferior, de mosquito tigre.

Karina Castillo Peinado Agazapado tras las arrugas de la manta del sofá, el pequeño minino con el pelo de rayas observaba a su presa: el dedo gordo del pie de Rafa, que asomaba por un tomate en el calcetín. No llevaba ni dos horas en su nuevo hogar y ya había tomado posesión de los corazones de los habitantes de la casa. Cuando tuvo las pupilas dilatadas como platos, dio un salto y abrazó el pie con sus garritas a la vez que apretaba con sus incipientes colmillos aquel dedo con la intención de asfixiarlo.
—¡Menuda fierecilla está hecha! Habrá que ponerle nombre, ¿no? —propuso su mujer.
—Le pega “Tigre” —decidió Rafa mientras se quitaba el calcetín porque no había otra manera de desenganchar al gato de su trofeo.
Poco después, le sobrevino el sueño y le colocaron en una cajita forrada con tela de borreguito debajo de la cual, las chicas de la protectora le aconsejaron colocar un reloj para que el “tic tac” le recordara a los latidos de su madre. “Tú también eres huérfano, pero ahora tienes una familia que te va cuidar como a mí me cuidaron en su día”, pensó con melancolía mientras guardaba el contrato de adopción junto a los documentos de la suya.

Monika Fikimiki El anuncio lo decía claro:
“Saca lo mejor de ti y gana dinero”.
Cuando fui a firmar el contrato aún no estaba muy segura de lo que tendría que hacer. Llegado el día entendí por qué había tan pocos interesados. Un disfraz enorme y peludo me estaba esperando. Me lo puse a regañadientes, suspirando. La nueva tienda en el centro tenía una imagen particular y yo era su portavoz. Yo, o sea un enorme tigre, que atraía a todos los niños del vecindario. Claro que, en agosto, no es la mejor opción llevar encima kilos de tela pero necesitaba el dinero desesperadamente y este trabajo era lo mejor que había conseguido.
-Hay melancolía en tus ojos- me dijo un mocoso y casi me da algo. ¿Dónde habrá oído esta palabra?
Fue, al acabar el día, que me di cuenta del nombre de la tienda:” El tigre melancólico”. ¡Vaya destreza!

Verónica Lorite —Las condiciones eran claras, firmaste el contrato con sangre— el murmullo del arroyo llegó a sus oídos llevándose con él cualquier tipo de esperanza.
El tigre miró a la Luna tan solo un segundo y suspiró. Sabía que el arroyo tenía razón. No debería de haber regresado allí exigiendo por más. Las aguas mágicas le habían concedido lo que deseaba, pero tan solo por una noche. El creyó que era justo, pero ahora lo devoraba la tristeza.
La Luna había sido suya tras años de silencioso amor, pero deseaba no haber cedido porque ahora su amor era aún más grande, más desesperado, más necesitado. Lo que antaño era soportable ahora lo tenía atormentado, desolado y sin ganas de vivir. Desesperado se lanzó al agua buscando el reflejo de su amada, creyendo por un momento que sería capaz de sentir de nuevo sus caricias sobre su pelaje. El agua se embraveció a su paso, había roto las condiciones, había irrumpido en lugar sagrado y por ello había sentenciado su vida… las aguas lo engulleron lentamente hasta el fondo mientras él fijaba la mirada en su amada, parecía tan triste como él y su luz menguaba poco a poco hasta que pronto fue todo oscuridad.
Desde entonces cada vez que la Luna recordaba a su amado tigre su luz se extinguía creando un ciclo de eterna melancolía.

Maria Jose Bravo Moñino No lo pensó dos veces cuando entró en aquel establecimiento de tatuajes con el boceto entre las manos. Jessica tenía mucho talento para el dibujo, cosa que usó en su favor para dibujar ella misma un boceto muy especial.
Hacía ya casi tres años que su hermano mayor perdió la vida en un accidente múltiple de automóvil cuando regresaba del trabajo. Héctor siempre quiso tatuarse un tigre en el brazo sin importarle infringir una cláusula del contrato que firmó como cajero/ reponedor en una cadena de supermercados.
Con el corazón encogido por la melancolía y la mirada perdida en los recuerdos que tenía de Héctor, se miró al espejo. Sonrió al ver los ojos de su hermano en la mirada serena de aquel animal majestuoso.

Nube De Verano Rodolfo era un poco amanerado, por decirlo suave. De todas formas era un tigre dulce, tierno y coscón, y le encantaba que Maricarmen le metiera la mano por detrás y le hiciera decir, con una voz aflautada, las chorradas más inverosímiles… Tenía una mirada, con una caídita de ojos que era toda melancolía. Maricarmen nunca le dejaba leer el contrato, ella firmaba por todos y cada uno de sus personajes y se embolsaba la pasta gansa. Era una fresca, según Rodolfo.

Laura Esteban Los viernes Zod le pone más empeño al entrenamiento. El preparador personal acude con algún ojeador a los bajos del edificio, ese gimnasio improvisado es como su segunda casa. Ese día puede suceder. Surgirá la oportunidad, un contrato en condiciones que le permita medirse con los grandes, lanzándolo al estrellato en los cuadriláteros europeos. Está preparado. Solo le falta un empujón, la disciplina y el trabajo duro los lleva de serie. Ya tiene pensado su nombre, impactará en las competiciones extranjeras, será el Tigre de Moldavia. Unas palabras que buscan su reflejo, cargadas de fuerza, enmascarando la progresiva pérdida de visión en un ojo. Pero antes debe ganar el campeonato más importante de todos. La lucha, cuerpo a cuerpo, en la calle nostalgia es la piedra clave. Sabe que le ha ganado algunos asaltos pero no los suficientes. Vivir al otro lado del continente le pasa factura y lo debilita en el ring. La melancolía le resta velocidad en el juego de piernas y, por momentos, sus ganchos quedan flotando en el aire, paseando por la densa atmósfera de ruido y humo. El tigre tienen que despertar, rugir, saltar, pelear y ganar si no su rastro se perderá al internarse en la jungla.

Monica Sanchez Y llegó la temida despedida…
Mis ojos se llenaron de lágrimas al contemplar en los suyos un resquicio de melancolía.
El tiempo se nos había agotado; mi contrato había cesado y todo había llegado a su fin, estábamos listos.

—Ya es hora de marchar, Ulises. Vete, eres libre.

Y aquel majestuoso tigre de bengala, al que unos malditos cazadores acribillaron a balazos seis meses atrás y al cuál yo pude rescatar moribundo, hoy volvía a su selva natal totalmente recuperado.
Me sentía orgullosa de haber luchado juntos y vencer la muerte día tras día hasta lograrlo. En el trascurso de esa lucha, se creó entre los dos una increíble conexión de nuestras almas, la cual perdurará más allá de la eternidad, lo sé.
Y allí, en medio de la sabana, nos despedimos:
— Cuídate mucho, hermano tigre… Hasta siempre Ulises…

Carol Belasco Nació en cautividad, como todos los de su especie en las últimas décadas. El día que nació era el cuarto existente, dos años después un cazador furtivo acabó con el ejemplar que cuidaban en el refugio de Bangladesh, su padre biológico. Con sólo tres animales vivos, varios centros firmaron un contrato para compartir su custodia, alegando que eran patrimonio del planeta, pero los constantes viajes aumentaron el estrés de uno de los especimenes hasta el grado de dejarse morir. Con sólo dos animales vivos, la India presionó para albergarlos en un santuario construido para ambos y, por primera vez desde su destete, pudo reunirse con su madre. Pero ser los últimos tigres del planeta atrajo a muchos cazadores que querían abatir a la última tigresa con vida. Cazaron a su madre ante él y se convirtió en un símbolo: el último tigre de la Tierra. Fue trasladado a Nueva York, donde le rodeaban fuertes medidas de seguridad para evitar su caza, pero ya era demasiado tarde, murió de melancolía meses después, nadie supo decir si por el trauma de ver morir a su progenitora o por la soledad, pero todos supieron entender la tristeza de su mirada sus últimos días y muchos leyeron en ella una acusación silenciosa a la humanidad.


Para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.

Un abrazo a todos/as y a seguir escribiendo.