Seleccionados #ViernesCreativo: soledad y chica con pistola

Seleccionados #ViernesCreativo: soledad y chica con pistola

febrero 21 2020   

ESCRIBIR UN MICRORRELATO (15 LÍNEAS MÁXIMO DE WORD) INSPIRADO EN ESTA IMAGEN

¿Quién es esa joven? ¿Por qué va armada? ¿A quién apunta con la pistola y por qué? Si os animáis, intentad que el final sea sorprendente (no es obligatorio, solo quien quiera probar, o a quien se le ocurra).
¡Vamos a ello! Recordad que el relato puede ser de cualquier género: misterio, detectives, fantasía, ciencia-ficción, terror… ¡el que queráis! Dejad volar la imaginación.

Recordad que desde nuestra APP gratuita de Portaldelescritor podéis acceder al grupo de Facebook desde vuestro móvil y leer allí mismo el reto, además contar con un generador de personajes e historias, un manual gratis para escritores y  los consejos de escritura del blog de Diana P. Morales.

 

Para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.

 

TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

Silvia Favaro Esa mirada dañaba más que la espada de un gladiador, ese azul profundo penetraba en mí sacando los miedos más ocultos de mi mente, en ese momento, perturbada.
El arma firme entre sus manos era la seguridad de mi muerte no anunciada y mis piernas se derretían con la misma facilidad que la de una vela encendida.
—¡No muevas ni un músculo, o será lo último que hagas! —dijo en un tono amenazante, mientras se preparaba para disparar.
—¡Susana, por favor, esto es un mal entendido! Me quieres asesinar y no estoy enterado de lo que hice.
Su mente dudó un instante, lo supe por el movimiento de sus ojos y fue cuando me lancé encima y forcejeé hasta sacarle la pistola.
Nuestros cuerpos lucharon hasta quedar exhaustos, sus lágrimas fluían a borbotones y yo seguía sin entender absolutamente nada.
—Arruinaste el plan —susurró con sollozos—. Yo debía matarte.
Quedamos tendidos en el suelo frío, mis manos buscaron los latidos de su corazón.
—¡Corten! —gritó el director eufórico—. No necesitamos repetir la escena.

 

Me gustas: 16

OTROS TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

María Jesús Díez García Su primera misión sola y ya había cometido todos los errores posibles. Había terminado en un lugar donde no tenía acceso a una salida, su rival la tenía a tiro, llevaba la información encima y las manos le temblaban tanto que no podía creerse que en las prácticas de puntería fuera una de las mejores de su promoción.
—Puf, ¿ahora mandan novatos? Qué herida me siento… Pensaba que nos tenían en más alta estima. Bueno, ¿vas a dispararme, o qué?
Su acento era difícil de identificar, y sostenía el arma con una seguridad y tranquilidad admirables. No tenía nada que hacer contra ella, pero aprovechando que al parecer le gustaba hablar, quizá podía hacer lo que tantas veces había visto en las películas: ganar tiempo hasta que cometiera un error.
—¿Vas a dispararme tú? ¿O vas a seguir con tu discurso?
La otra soltó una carcajada.
—Muy bien, veo que sabes jugar a esto. Mira, me has caído bien, dame el material y te dejaré escapar viva.
—Ni hablar.
—Piénsalo, ¿de verdad merece la pena morir por tus ideales?
Intentó que no le temblara la voz:
—Claro que sí.
La mujer resopló.
—Qué tiernos sois los jóvenes. Creo que hubo un tiempo en que yo también era así. Muy bien, lo he intentado.
Disparó antes de darle tiempo a reaccionar, y notó un latigazo ardiente en el hombro. Sin darse cuenta dejó caer la pistola. Su oponente corrió hasta ella sin dejar de apuntarle, tomó la Glock y se la guardó en el bolsillo. Acto seguido le retorció el brazo, haciendo que gritara de dolor. Rebuscó en sus bolsillos sin contemplaciones hasta dar con lo que buscaba en uno de los interiores, y entonces la soltó con brusquedad.
—No te preocupes, solo es superficial. Confío en que la próxima vez hagas que sea más divertido —le dijo antes de desaparecer.

 

Erika Espinoza Rodríguez Justo entre los ojos, el tiro fue certero pues había sido realizado sin miedo. Delia soltó el arma y se arrodilló con las manos en alto, ante el asombro de todos, la chica se mantuvo en calma mientras era esposada; justo a mitad del desfile ella había matado al Presidente entrante.
Una hija no reconocida acababa de cobrar una venganza que nunca la dejaría dormir.

Maria Dolores Garrido Goñi Marina estaba decidida. Su padre tenía un arma en la caja fuerte y ella conocía la combinación.
«Raúl, no has sido cuidadoso. Si vas a engañar a tu pareja, al menos deberías tener precaución. Te lo dije: Si me engañas, te mato».
Llevaba varias semanas raro. Le había sorprendido hablando con Rosa y disimulando cuando ella aparecía. Recibía llamadas telefónicas y se escondía para hablar. Llegaba tarde a casa con frecuencia y no eran coherentes sus excusas.
Ayer le oyó quedar con alguien en un lugar solitario. Por el tono, creyó adivinar que hablaba con una mujer. Tomó nota de la dirección y se dirigió allí a la hora prefijada.
Los encontró juntos, al lado de su furgoneta. Su marido y su mejor amiga. Salió de su escondite con su arma apuntándoles. Cuando se giraron, Marina vio la cara de asombro de ambos y apretó el gatillo dos veces.
Raúl murió en el acto; Rosa tuvo tiempo de decir:
—Estábamos… preparándote… una fiesta sorpresa…

Yo, escribidora —Bien, no creí que vinieras, pero aquí estás. Espero hayas seguido mis instrucciones y no traigas tras de ti a tu piara de siempre.
—Tranquila. ¿Por qué no bajas esa arma y conversamos?
—¡No! ¡Y no avances ni un maldito paso más!
—Sí que estás enojada, ¿eh? No pasa nada, hermosa. Mira…
—¡Quédate donde estás! ¿O quieres un tiro entre las piernas, bastardo?
—Estás exagerando, cariño. Sólo fue una vez…
—Es suficiente para mí.
—Ven aquí y lo arreglaremos. Todo fuera como eso.
—Te odio.
—¿Quieres que me ponga de rodillas y pida perdón? –se burla.
Hace el intento, pero se contiene ante una primera detonación.
—¡Si solo fue un maldito helado de chocolate! –jadea asustado y temblando.
Ella avanza con decisión y vacía en su contra el arma.
—Sí… pero era mi maldito helado de chocolate, imbécil –patea.

ESCRIBE UN MICRORRELATO SOBRE LA SOLEDAD (15 LÍNEAS MÁXIMO DE WORD) PERO ¡ATENCIÓN! DEBE ESTAR ENCUADRADO EN UNO DE ESTOS GÉNEROS LITERARIOS: FANTASÍA, CIENCIA-FICCIÓN O DETECTIVES.

¿La soledad del unicornio o la del fantasma? ¿Soledad en el espacio, o en un futuro distópico o agónico? ¿Soledad en mitad de la resolución de un misterio?
¡A ver qué os surge! Hay miles de posibilidades interesantes

TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

Glauka Kivara Dediqué mi vida a la investigación y logré mis objetivos. Demostré que se podía trasladar la mente humana a una placa base de metales nobles que apenas ocupara como una caja de cerillas. La vida eterna más allá de la débil prisión de la carne.
Renuncié a amigas y a formar una familia por conseguirla y aquí estoy y estaré: sola e incorruptible por los siglos de los siglos.

 

Me gustas: 7

OTROS TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

Fátima Javier No había nadie. Llegó exhausto a aquel pueblo, al enésimo lugar que visitaba en los últimos días, y comprobó, una vez más, que estaba despoblado. “La humanidad ha muerto. Todos han sido víctima del virus menos yo”. Entró en una tienda de comestibles y la vio. Era una mujer de aspecto desaliñado -como él- y mirada asustada. Se miraron. Caminando hacia ella, despacio para no inquietarla, pensó que igual todo podría renacer con ellos. Sonrieron un poco. Y entonces, el ciclo de la vida volvió a reanudarse. El mundo, sí, era eterno.

Jose M Fernández Miro desesperanzado las estrellas, multitud de luces parpadeantes y brillantes que llenan un universo oscuro y silencioso. Me recuerdan lo evidente: lo lejos que estoy de casa, de un hogar que quizás ya no exista.
Nuestra misión era clara: buscar un planeta habitable que pudiese acoger a una humanidad que veía amenazada su misma existencia por el expolio sistemático del planeta. Y el caso es que lo hallamos, ¡esa es la gran ironía!
Desde él observo un firmamento apacible e infinito. Podría alegrarme si no fuera porque soy el último. La nave se destrozó en el aterrizaje, unos murieron enseguida, otros, heridos, tardaron más. La Fortuna se fijó en mí, pero era un regalo envenenado.
Un planeta perfecto, incluso hermoso, que me tiene como único habitante. No puedo volver, ni comunicarme con la Tierra, si es que aún queda humanidad. Soy intrascendente, nadie me despedirá ni nadie me acogerá.
Me hablan las estrellas, me llaman, pronto estaré con ellas; simple polvo cósmico perdido en la infinitud.

Mimi Marmor No debí pedir jamás a los entes de la oscuridad la vida eterna.
Tanto le temía a la muerte, y por el pacto que firmé en el conjuro, tuve que ver morir a todos mis seres queridos.
Con el paso de los siglos, fui testigo de la destrucción de la naturaleza y del fin de la humanidad.
Y aquí estoy, en un páramo ardiente y vacío, en la soledad más absoluta, escuchando las carcajadas de los Oscuros, que me niegan la clemencia del deceso…

Esther Trello Arias La angustia crecía en el estómago de Bruno como una mala hierba. Una angustia, antes desconocida, arrasaba sus entrañas al no sentirse la mitad de nadie. Con la muerte de su madre acababa de convertirse en el único y último unicornio de aquel bosque. Pensó que por ser diferente era especial. Pero observó a los seres dobles, que vivían en perfecta armonía, pegados al costado de otro ser idéntico a sí mismo y sintió un vacío desgarrador que le obligó a buscar a otra criatura que estuviera sola.
Después de tres días trotando por parajes con paredes escarpadas, de altura considerable, llegó al Desfiladero de los Gritos. Allí escuchó un alarido que le heló la sangre, tardó pocos segundos en comprender que aquel chillido había brotado de su garganta.
Sollozó y se compadeció de sí mismo porque no encontró a nadie que fuera como él. Entonces, notó que uno de aquellos seres, con dos cabezas y ocho miembros, le observaba con detenimiento. Dijo algo ininteligible y Bruno bajó la cabeza de forma respetuosa. Aquella criatura saltó hasta llegar al lomo del unicornio, le agarró de la crin y sintiéndose extraños, a la vez que unidos, emprendieron el camino de vuelta a casa.

Valentina Matthey Por fin el ser humano ha creado el mundo de la perfección, aquel que brilla mucho más que el sol y hace llover estrellas con tan solo observar la pureza que han creado estas mentes brillantes. Ahí están las rosas y los edificios viviendo en un puro equilibrio, ese hecho era algo que en un pasado se consideraba imposible, la naturaleza y la tecnología eran enemigas, ahora conviven en un largo lazo rojo que por fin durará para siempre.

Llevo muchos años creciendo en este mundo, mis ramas conviven con las máquinas y mis hojas juegan con autos voladores. He visto el proceso de todo, he visto el mayor esplendor y también el mayor caos.

Tantos conflictos, tantos golpes de piedras y ahora todo es hermoso, las plantas son mis hermanas y con los animales vivo en una utopía, pero tengo una pregunta que gira alrededor de mi cabeza verde una y otra vez ¿En dónde están los humanos? Muy en el fondo, ellos eran los que de verdad me acompañaban.