Seleccionados #ViernesCreativo: retorno y punto de vista no humano

Seleccionados #ViernesCreativo: retorno y punto de vista no humano

noviembre 30 2018   

MICRORRELATO DESDE UN PUNTO DE VISTA NO HUMANO

En esta ocasión, recogemos un reto de nuestra AGENDA PARA ESCRITORES (ya está a punto de salir la nueva, por cierto 
>> ESCRIBE un MICRORRELATO (15 líneas máximo de Word) DESDE UN PUNTO DE VISTA NO HUMANO. Puede estar contado desde el punto de vista de un animal, una planta, un objeto, un lugar…En la imagen hay varias ideas 
Reto extra: para quien se anime, intentad que no se sepa quién narra la historia justo hasta la frase final 
Habrá puntos extra para los puntos de vista más originales 

 

Recordad que desde nuestra APP gratuita de Portaldelescritor podéis acceder al grupo de Facebook desde vuestro móvil y leer allí mismo el reto, además contar con un generador de personajes e historias, un manual gratis para escritores y  los consejos de escritura del blog de Diana P. Morales.

TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

Maria Dolores Garrido Goñi ¡Estoy enamorada! Sé que él también me ama porque trata de estar conmigo el mayor tiempo posible y eso me llena de placer. Pasamos las noches tan juntos que deja su aroma en mí durante el resto del día. Cuando se marcha, porque tiene que trabajar, me quedo rememorando su olor corporal, la suavidad de sus manos, el raspar de sus mejillas por esa barba incipiente que comienza a pinchar. Repaso, mentalmente, los momentos de placer nocturnos y cuando sus fluidos íntimos quedan pegados en mi cuerpo hasta que se secan, mi satisfacción es más intensa.
Está tan guapo cuando duerme… A veces le cae un hilito de baba que le recojo con mimo. Sus ojos, según el momento de la noche, se mueven por debajo de los párpados en un baile alocado. Y, aunque nunca lo reconoce, ronca deliciosamente.
Yo no duermo. Me perdería su contemplación. ¿Cómo voy dormir teniendo semejante dios a mi lado?
La noche se nos hace corta. Quisieramos estar más tiempo juntos y, cuando suena el despertador, se enfada: no quiere dejarme y se acurruca haciéndose el remolón porque quiere seguir pegado a mí.
Cuando se marcha, me quedo nostalgica hasta que regresa. Lo adoro. Doy gracias a la Providencia por tener la suerte de ser su sábana.

Me gustas: 20

OTROS TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

María Jesús Díez García Cuando era joven anhelaba poder disfrutar de algo de reposo, dejar de dar vueltas por el mundo y tener un lugar al que llamar hogar. Hoy que tengo la suerte de estar aquí, tranquila y rodeada de amigas, de vez en cuando echo de menos hacer alguno de mis viajes. Supongo que la insatisfacción no es un atributo exclusivo de los humanos.
Ah, los humanos… Qué seres tan curiosos. He podido compartir mi vida con muchísimos de ellos y puedo afirmar que he sacado lo mejor y lo peor de ellos. A algunos les recordaba su vena generosa y me utilizaban para ayudar a sus congéneres menos afortunados. A otros, en cambio, les impelía a desear siempre más, sin reparar en medios para lograrlo. Prácticamente a todos les sacaba una sonrisa cuando me veían, en especial si nuestro encuentro era fortuito. Daba igual si estaba sin arreglar, o incluso sucia y pegajosa por haberme caído al suelo.
Aquí también sonríen cuando me ven; normal, nunca he estado más lustrosa. Escuchando sus conversaciones me doy cuenta de cómo ha cambiado el mundo exterior. Algunos dicen que en unos cuantos años nosotras y nuestros hermanos habremos desaparecido, que seremos digitales.
Al oír estas informaciones, siento curiosidad y, como decía al comienzo, echo de menos viajar y ver mundo como antes.
Sé que es muy difícil: no hay muchas probabilidades de que una moneda salga del Museo Nacional de Numismática. Pero, oye, ¡también pensé que nunca saldría de la hucha de aquel niño, y al final cuando hizo la comunión me liberaron!

Odette Marie  Por mis capas podrás darte cuenta de que no miento. Estoy cubierto de siglos de sabiduría. Tengo estudiado el comportamiento humano desde aquella tarde en que decidieron asentarse a mis faldas. Desde allí no se han ido y hoy me encuentro entre dos gigantes de concreto.
He visto generaciones irse y dos guerras. Fui testigo de amores fortuitos. Punto de encuentro, cobijo, salón de juegos. Sé de odio, de amor, de celos, y posesión. Tengo nombres de amantes y viajeros tatuados en mi ser.
Esta tarde me ha llegado la noticia; fui sentenciado a muerte por hacha. Todo lo que me queda son mis memorias, los recuerdos que llevo acumulando, los cuales arrastran consigo una oleada de secretos y me parece oportuno, de suma importancia, ser revelados para la salvación de todos en este reino de la tierra. Primero quisiera hablar de nuestro propósito, el origen de todo ser, y de Inti, el Dios, por supuesto.

Mientras el árbol hablaba, el hombre enterraba el hierro en su carne sin poder escucharlo

Carmen Fernández Rocha ¡Buenas tardes a todos y a todas!
Hoy vengo a contaros un secreto, y espero que quede entre nosotros… (¡Uf! No sé si este es el sitio más apropiado para decirlo)… Bueno, voy a confiar en vosotros y que esto no salga de aquí ¿Vale? Lo que.no sabéis es que algunos somos unos cotillas, que nos asomamos a leer lo que son capaces de crear vuestras imaginaciones humanas, viernes tras viernes. Somos tan sigilosos, que os leemos sin tan siquiera dejar rastro de nuestro paso con un comentario o algo que alimente el ego creativo de vuestras neuronas, las pobrecillas exprimen letras y párrafos hasta el agotamiento para no pasarse mucho de las quince líneas … Os aseguro que yo os leo a todos, leo toditos vuestros relatos… Unos me dan miedo, otros me entristecen, muchos me divierten, todos me entretienen, hay derroche de ternura, y algunos son tan fantásticos que cuando termino de leer el cuento solo puedo decir: ¡Guau!
(¡Uyyy! ¡La puerta! Os dejo ya, que acaba de llegar mi ama y si me ve en el teclado me va a echar la bronca… Voy a mover la colita y poner carita de buena).
— ¡Hola, Ava! ¡Ven aquí, bonita, ven! ¿Te has aburrido mucho aquí solita, verdad, mi princesa?

Mar Suarez Redondo 
Tócame… te lo ruego… Necesito sentir tus dedos sobre mí, que tus suaves yemas me hagan vibrar para deslizarnos por ese recorrido melódico procedente de la emoción y capaz de evocar el placer más codiciado por el humano. Te añoro demasiado… ¿Es que ya no recuerdas cuando me decías con voz queda que yo era tu única inspiración? Tantas veces hemos llorado y reído juntos que ya no sé hacerlo sólo. Sobre mí has contado las historias más tristes de amor y también las más felices. Has llenado mi coraza vacía de sentimientos dándome vida y ahora vas y te olvidas…

Si quieres imagina que soy una mujer… esa que ahora parece ser tu musa, por la que me has abandonado a mi suerte, a la espera de que mi interior se tiña del color del óxido y entonces sea tarde para volver a tocarme porque mi sonido ya no sea el que un día fue. Imagínala a ella si quieres… ya me da lo mismo, que las líneas de mi coraza sean las curvas de su cuerpo y mis teclas sean su alma… pero no permitas que mis cuerdas se silencien para siempre. No te olvides de tocar este viejo piano tuyo, que antaño tanto placer te trajo.

 

Walter M González Estoy en todos lados, soy un invento de ellos. Desde los primeros siglos observaban el sol para verme pasar. ¡Que ridículos!, hoy habito en las pantallas de sus celulares, en páginas de internet, sigo siendo el mismo de aquellas épocas, dicen que no tengo alma, sin sentimientos.
Su conocimiento intuitivo de mí, lo heredarán a sus hijos y de allí a sus nietos, creo soy eterno y aunque cada uno de ellos muera, yo seguire existiendo, aunque lo sigan intentando, nadie me puede matar. Pero no soy más que la sucesión de los hechos de sus vidas, quieren darme esa forma a traves de algún objeto, entenderme de alguna manera, pero mi tiempo en sus tiempos se acaba y vuelvo a empezar, tal vez en sus nietos o en los hijos de ellos.
En muchas épocas me simbolizaron en pulseras y collares en lo que a ellos les gustaba llamar, el reloj. Es que el tiempo no tiene forma, soy un invento, una ilusión.

Paloma Fernández Garrido Pasan días y días y no me mira, no me busca, no me toma. Yo permanezco a la espera anhelante, triste y en silencio. Le he oído, a veces, decir que no tiene tiempo, que está saturada…, pero, cuando está realmente desbordada, me busca, y yo la consuelo. Conmigo se desahoga, yo la saco de sus penas y, aunque siento muchas veces celos de sus plumas, libros y papeles, se me pasa en cuanto me toca. Ellos no podrán, nunca, vibrar en sus dedos, ni acompañarla en su llanto porque, cuando ella llora, solo encuentra consuelo en las melodías que ella y yo juntas creamos al rasgueo de mis cuerdas.

Montse Bibian ¡Menudo madrugón! Muy temprano salí del horno calentito, apretado, liso planchao, con el olor que nos caracteriza, junto a otros como yo, para caer como un fardo delante de… ¡Ah! ¡Qué mujer más linda! ¡Ahora respiro! Nos sueltan y nos dispone en… Oigo unas voces. Es la misma mujer hablando con un hombre que me coge y directo al sobaco. Al poco me sueltan en una mesa y me llegan unos agradables aromas. Me pregunto qué será, pero no tardo en descubrirlo porque se me cae encima, quemando. Era café. Y de nuevo, me vuelven a mojar. Esta vez unos dedos húmedos y huesudos que van hurgando en mi interior. Triste, mi aspecto va empeorando drásticamente, pero pronto descubriré que esto no es nada comparado con lo que se avecina. Una cascada de acontecimiento más negros que una novela de Stephen King se van a precipitar. Que si “Abuelo ¿me das la hoja del sudoku?”, rasca, “Abuelo, ¿me das el semanal?”, slash, “Cuando acabéis, pasarme los restos que voy a fregar el suelo”, “Si. Cuando acabe de leerlo”, ras, “Guardar un poco para encender la chimenea”, crash-crash. Era un periódico, de los clásicos, de papel, de los que también acaban siendo el entretenimiento, casi mantel, felpudo, combustible y mil cosas más. Ahí mi corta y fructífera vida.

David Santana García Siempre me gustaron tus caricias. Tu forma de rodearme con tus dedos, deslizándose con dulzura por cada esencia de mi cuerpo. Incluso en tus días de torpeza, cuando errabas una y otra vez con tus primeros pasos. Me hacías cosquillas hasta en aquellos momentos en que rozabas el dolor. Siempre me gustaron tus caricias, sí. Se me nota y, como sabes, se te nota.
Tú no lo recordarás. Es normal. Me veías como una más, carente de personalidad en busca de unas manos que diesen sentido a quien ahora soy. Es cierto que todo aquello fue una época extraña en la que hasta yo estuve cerca del abandono. Tus aspavientos, tus desprecios, tu nulo deseo hacia mi cuerpo me hacia temblar hasta convertirme en una desconocida que se ocultaba de las miradas. Pero luego volviste a mi, quisiste acercarte y tocar cada una de mis curvas. Ahora soy quien quería ser. Porque, ¿sabes? Me modelaste a tu antojo y soy quien tú querías que fuera. Parte de ti. Sin ti no soy nada como pregonaba la denostada canción.
Aún ahora, disfrazada, me reconozco. No te dejes engañar por las apariencias. Por muchas Harley Quinn que te encuentres el caballero oscuro continúa en las sombras. Si no fuera así, como es que tú esencia vive en cada una de estas letras.

Elisa Rivero Bañuelos En el principio fue el mar. Miles de millones de minúsculas conchas donaron su coraza para conformar mi carne. Después, el río me esculpió con su dulce caricia, horadando en mis entrañas y creando parajes vertiginosos. El silbido del viento, cortado por las plumas de los buitres, es la melodía eterna que envuelve mi existencia.
Mucho más tarde llegaron los hombres: de diversas especies, razas y clases. Unos me adoraron con danzas suplicantes, otros se limitaron a contemplarme. Pero llegó el día en que los bienes que la tierra ofrecía no fueron suficientes para su codicia: los hombres hoyaron mi carne, secaron mis venas, quemaron mi piel. Pero, ¿cómo iba a esperar su misericordia, si los había visto masacrar a sus congéneres por un trocito más de tierra?
Miles de años han pasado desde que los primeros pobladores hicieron suyo este territorio, alzando banderas que otros tumbaban al sucederles. Me entretengo mirando a una niña que juega en el mismo río que me esculpió. Sus ojitos buscan ávidos en el fondo, hasta que da con un bonito fósil de ammonites, que antaño perteneció a mi carne. La niña lo toma en sus manitas y, evadiendo la vigilancia de su abuelo, se escapa para volver a colocarlo a mis pies.
¡Ah, si las montañas pudieran sonreír…!


Para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.

MICRORRELATO CON LA PALABRA “RETORNO”

¡¡¡Hoy llega tempranito nuestro #ViernesCreativo!! 
Y con una propuesta inspiradora y sencilla: escribir un microrrelato (25 líneas máximo de word) que gire en torno a la palabra RETORNO -en cualquiera de sus acepciones. (La palabra no tiene por qué aparecer). 
RETO EXTRA: para quien quiera algo más de inspiración y/o dificultad, la historia puede estar ambientada en la Rusia de la época de los zares. Esto es opcional, solo para quien se anime.  ¡¡Vamos allá!!

 

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TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

Jose M Fernández Llegó al final de su viaje hacia media tarde. Estaba cansado, pero aún disponía de tiempo hasta que anocheciese. Decidió alquilar un coche y visitar la casa. No recordaba ya cuándo había sido la última vez que había estado allí, ni siquiera sabía exactamente dónde se situaba. El testamento de su tía se la otorgaba y ello le obligaba a volver allí, a evocar un pasado agridulce.
Gracias al navegador del coche pudo localizar el sitio exacto. No reconocía los parajes cercanos, pero en cuanto la vio sus recuerdos acudieron en cascada. Aparcó al lado de aquel grupito de casas, ahora silenciosas y solitarias. Allí estaba, con su fachada alicatada de verde, su pequeño porche, su estrecha puerta de madera. Aún se mantenía en pie la cercana higuera, y la enorme chumbera. El páramo que las rodeaba comenzaba a amarillear.
Miraba el camino, ya asfaltado, y podía ver la tartana que transportaba a su madre y a su hermana para pasar allí el verano. Él iba delante, con el tartanero. Recordaba el calor y el descubrimiento del mar, invisible desde allí, pero cercano, generoso con su brisa. Se miraba a sí mismo persiguiendo a las lagartijas o sentado en el poyo del porche al anochecer, jugando con su hermana. Sin embargo, aquellos gritos y risas infantiles ya habían sido borrados por el paso del tiempo, sustituidos ahora por el silencio.

Me gustas: 13

OTROS TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

Esther Trello Arias —¡Retorna ahora mismo, Fiódor!
—¡Ni lo sueñes, Vera!—gritó el joven en el quicio de la puerta.
—Al menos piensa en tus hijos y no vayas a esa manifestación. Si se enteran en la fábrica pueden despedirte.
—Por ellos lo hago —responde él con el abrigo en la mano—. Se merecen un mundo mejor. Sin opresores ni tanta miseria. Creo que exigir una jornada de ocho horas y un salario mínimo tampoco es tanto pedir ¿no crees?
El niño llora puede que alertado por las voces de sus padres. Vera se inclina sobre la cuna y toma al bebé en brazos.
—Si te pasa algo…—dice con las mejillas sonrosadas y los ojos acuosos.
—Deja de decir tonterías. Volveré enseguida —Fiódor toma la mano de su esposa en actitud conciliadora pero ella la retira y se va con el niño a otra habitación. Cuando vuelve le entrega a su marido una foto del zar.
—Lleva esto bien visible tal vez así comprueben que vais en son de paz.

La marcha de los manifestantes llega hasta el Palacio de Invierno.
En pocos minutos los soldados forman una fila frente a los manifestantes. Alguien pide que abran fuego, el ruido de los disparos hace que Fiódor salga corriendo pero un tiro le alcanza y cae al suelo sobre un frío manto nevado.
La foto del zar Nicolás II descansa en su pecho manchada de sangre.

Jennifer Girol Se fueron hace años pero vuelven de vez en cuando. No me dicen nada en especial. Se comportan como solían hacerlo y suelen aparecer en su mundo cotidiano. Me gusta volver a verlos aunque no sea capaz de preguntarles dónde están ahora o qué están haciendo. Me gusta sentirlos y volver a estar en su casa. Me gusta volver a ver sus cosas, su espacio, su ambiente; todo su mundo que también era mío. No recuerdo palabras, frases y mucho menos conversaciones. Sé que las hay pero no las recuerdo. Una vez sí recordé, no una charla, sino una situación muy concreta. La analicé y quise ver un mensaje. Siempre quiero ver mensajes pero siempre no es posible. En aquella ocasión sí lo fue o al menos así quise verlo: un mensaje de fortaleza y confianza hacia mí misma. Siempre quiero ver algo, saber por qué vienen; a veces lo hacen muy a menudo y eso me provoca cierta inquietud. No de la mala. Curiosidad, entonces, debería decir. Me gustaría poder escucharlos más. A veces subirles el volumen, otras, pegarme más a ellos. Me gustaría ser capaz de ver más.
Quizás vienen porque viven en mí, y lo harán para siempre. Quizás no vienen a decirme nada en particular, solo vienen a verme o a que yo los vea o a traerme eso que siempre me daban; porque cada vez que sueño con los abuelos despierto con una sonrisa.

Glauka Kivara A las ruinas del presente, entre las mareas de peces muertos y rosas carbonizadas, ha venido el pasado a comerme la boca y susurrarme que las semillas dan su fruto y que existe un futuro diferente.

Teresa Lluqueta ¿Por qué volviste?, no lo sé. Fue aquella mañana, en un momento incierto; aunque la noche anterior te había soñado envuelto en una nube estrellada, en un aura de vida, de ilusión en un mañana. Estabas lleno de nuevos despertares, de amor y de ilusiones ardientes. Así volviste a iluminar mi vida, mi desconcierto, mis ausencias y temores. Y volví a recobrar la ilusión en lo perdido, en lo que zozobra, en lo que se aleja para no volver. Pensé: que tal vez la vida no acaba en donde uno cree, sino que empieza a renacer, que los momentos perdidos se unen como un puzle, para formar nuevas vidas que desconocemos, que no alcanzamos a comprender. Pero…lo que sí supe en el momento que te volví a sentir, después de tu partida al infinito en un triste anochecer, es que no somos, solo lo que pensamos, sino algo más que forma parte de nuestro entendimiento, pese a que lo desconocemos; algo a lo que solo el amor aunque duela, nos puede dirigir. Así hoy papá sé que estas junto a mí, aunque los demás digan que estás muerto.

Erick Majtzul Desde que se fue me ha atormentado el silencio que existe en mí cuando ella me pregunta dónde o cómo está. Nunca sé cómo responderle. ¿Cómo le das a conocer a tu propia hija que existen probabilidades de que su padre nunca vuelva, que aquel último recuerdo que tiene de él quizá sea la última mirada que pudo dedicarle, que aquellas risas mutuas podrían convertirse en llanto, que los cuentos que le contaba antes de dormir podrían convertirse en el principio de un insomnio desgarrador?

Hace tres meses recibí una carta en la que me informaban que mi esposo había desaparecido en una de las batallas en el frente. Desde ese momento la vida parecía vacía por la idea de que su ausencia existía en mí. Me afectó a tal punto de que veía a mi hija como alguien abandonada. Nunca le dije a ella algo sobre esto, porque a pesar del dolor guardé en mí, junto a la idea de su ausencia, una esperanza. Y ahora ha sido respondida.

Cada día desde que se me entregó esta carta, la sostuve en mis manos y la leía en repetidas ocasiones durante cada día, leyendo una y otra vez la fecha de su regreso. La fecha es la de hoy, el día casi termina y lo único que ha llegado ha sido otra carta. No sé si abrirla o no, siento temor por que al leerla… esté renunciando a cualquier esperanza posible de que él vuelva.

Luis Leonardi —Aquí es donde murieron todos —dijo la médium—. Los cinco hermanos —cerró los ojos y el técnico se dedicó a grabarla sintiendo como se le erizaban los vellos del brazo. Por su lado Milenka se dedicó a estudiar cada movimiento de la mujer que se acercó a una de las paredes. Alargó la mano y abrió los ojos de pronto—. En este mismo lugar murió Alexei, el único hijo varón… un disparo en el corazón. ¡Allí! —señaló uno de los rincones más apartados de la habitación—. Allí murieron Tatiana, María y Anastasia. Las tres tomadas de la mano, como la familia unida que eran. Y allí Olga, la mayor.
—¿Cómo lo sabe? ¿Usted está viendo todo eso? —preguntó la periodista.
—Veo todo, sí —dijo la médium con una amplia y tan odiosa sonrisa que se desfiguró su rostro—, no solo lo veo… me hablan. Usted como periodista tome nota, apunte todo porque es importante que el mundo sepa que fue injusto —Milenka sintió escalofríos en todo el cuerpo al ver la expresión en el rostro de la médium y el técnico siguió grabando. Todo servía para el reportaje—. Ellos no tenían culpa alguna de la maldad y locura de Ivan, su padre. Tome nota y que el mundo sepa, están de vuelta… Los Romanov han vuelto y claman justicia.

 

 


Para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.