Seleccionados #ViernesCreativo: relato a dos manos

Seleccionados #ViernesCreativo: relato a dos manos

junio 29 2018   

Vamos a escribir una historia entre dos (como hemos hecho algunas veces).
-Una persona deja un inicio (12 líneas máximo) en un comentario a este post. 
-Otra persona escribe el final, como respuesta a ese comentario (12 líneas máximo). 
Cada persona puede iniciar un relato y terminar otro relato (2 aportaciones por persona). 
¿El tema para nuestra historia de hoy? LA SOLEDAD.
Y si alguien quiere un reto extra: el personaje principal es un personaje de fantasía. 

Recordad que desde nuestra APP gratuita de Portaldelescritor podéis acceder al grupo de Facebook desde vuestro móvil y leer allí mismo el reto, además contar con un generador de personajes, de historias, manuales y  los consejos de escritura del blog de Diana P. Morales.

TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

(En este reto, el primer texto de cada grupo es el inicio, y el segundo, el final)

Amelia Bravo Vadillo Manuel se acuesta pronto. Todavía puede verse el sol bajando en el horizonte. No soporta las sombras. A las seis de la mañana ya está en pie.Le gusta escuchar el canto dramático del gallo en el corral, subido en el tejado de la casota, con el pecho levantado y la cabeza altiva. Abre la ventana, sea verano o invierno, y respira aquel aire nuevo, recién nacido, virgen todavía. Calienta el café del puchero y se acuerda de ella mientras lo endulza (“Manuel, cuidado, ya sabes lo que te ha dicho el médico”) y se le dibuja en la cara una media sonrisa, solo media. No te enfades conmigo, Carmencita- dice acariciando el cristal de su fotografía.

Jose M Fernández Sabe que ella no volverá, que ha vuelto a la tierra, allí, cerca del linde del bosque. Siempre está cerca y, en su memoria, sigue tan viva como cuando le preparaba la taza de café descafeinado y la hogaza de pan blando con aceite.
Ha preferido quedarse allí, en su casa de siempre, lejos de los hijos y de aquellos que aún lo aman. Lo hace por ella, desde luego, pero también por él. La soledad en que vive es una forma de estar más próximo a los días que compartieron. Cuando pasea la recuerda apoyada en aquella gran morera, o recogiendo las flores que crecían a la vera del camino, o bañándose los pies en el cercano río, respirando el mismo aire que ahora respira él.
Incluso el silencio, roto a veces por los cantos de las aves o el murmullo de las hojas, se ha convertido en su amigo: le permite escuchar los lejanos ecos de la voz que tanto amó.

Me gustas: 12 (5+7)

OTROS TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

Anabel Ris El sí que sabía lo que era la soledad, convivía con ella, año tras año, siglo tras siglo. Los primeros años, el Conde disfrutaba estando solo. En su castillo, alejado de pueblos bulliciosos, pasaba las horas escuchando opera, se zambullía en las historias de griegos y espartanos.¡Cómo disfrutaba con los detalles más sangrientos de las batallas! Cada noche salía a buscar alimento, se acercaba a algún pueblo cercano y, por suerte, siempre encontraba alguna doncella con la que satisfacer su hambre. Pero últimamente había empezado a echar de menos compañía, los días y sus noches se le hacían eternos.

Edith Bastos 
– ¿Qué había sido de su Lilith?, cuánto la extrañaba. Estaba seguro que los siglos aplacarían su hambre, pero cada noche creía sentir su presencia solo para recordarle que no había nadie.
“Esta es su venganza”, pensó. Y una vez más se arrepintió de haberla traicionado.
Una risa histérica inundó el castillo, la noche empezaba a atrapar la luz, de nuevo el hambre. Un aire gélido envolvió su alma y lo paralizó cuando creyó escuchar su voz, recordándole que era eterno


Lola B Cruz Miro a través de las rajitas de mi persiana. El sol acomete su desdén despertándome del lúcido sueño.
La ciudad se despierta poco a poco. Diviso dos hombres en la parada del autobús, un barrendero cambiando la papelera en la Gran Plaza, el camarero Pierre abriendo su negocio ” le grand cafe”, tres palomas picoteando restos que dejaron los jóvenes de la hamburguesería de la esquina lindante con Avda. Oriente.
Aún perdura el silencio dentro de la marabunta ciudad de Madrid.
Yo seguiré aquí escondida, mirando por la mirilla de la vida para que no me roce la cordura de los muertos vivientes, en la soledad de las tardes amargas donde la luz ya no entre por mi ventana…

Amelia Bravo Vadillo Cuido de la planta que me regaló el día de la Madre, le quito las hojitas secas, la riego despacio, le abrillanto la maceta con parsimonia. Después entro en su cuarto y ordeno de nuevo su armario, los vestidos a un lado, las faldas a otro, los abrigos colocados por tamaños de largo… como ella hacía. Cambio las sábanas de su cama porque me gusta que tengan siempre ese perfume fresco. Recoloco los peluches, la estantería con sus libros, sus fotos… tengo que sentarme un poco. En su mesa de estudio continua un libro abierto por la misma página desde hace catorce años. Tenía un examen aquel once de marzo. Siempre iba al instituto en metro.


Aquilino Cortes Cerré el pesado portón apoyándome con fuerza y corrí el cerrojo. El eco me devolvió el sonido metálico recordándome que no había nadie. Supermán se había tomado en serio la discusión de anoche y no regresaría. No le reclamé, tenía razón, por lo del avión nuclear, porque sabía que no era misión para él. Y porque me molesta que se pase el día rescatando jovenzuelas que se abrazan a su pecho como si les perteneciera.

Glauka Kivara Olvidé que tampoco me pertenece a mí. Ahora debo redescubrir la vida sin vuelos de madrugada ni acrobacias sexuales. pero también sin la inquietud constante a que una desgracia a medio mundo de distancia interrumpa la cena o la película o el temor a que no regrese de su misión. Exhalo un suspiro de alivio, pero no puedo evitar que también una lágrima surque mi rostro.


Esther Trello Arias 
Me llamo Mirabella y me han expulsado del clan de las nómadas: un grupo de hechiceras y curanderas errantes. Para algunos, somos magas, ejecutoras de milagros.
Pero la mayoría nos considera entes maléficos.
Descubrí mi poder durante un aquelarre y consiste en anular la voluntad de todo aquel que se siente atraído por mí. Se vuelven títeres y esclavos al mismo tiempo, algo que nos ha salvado de la hoguera en más de una ocasión.
Mi destierro comenzó el día en que la jefa del clan, me nombró su mano derecha. Noté que me miraba con otros ojos y ya no era capaz de tomar una decisión sin consultarme. Las otras también se dieron cuenta y me expulsaron…

Layla Haru Pero después de aquello me di cuenta de que una nueva magia renacía dentro de mí como una luz muy brillante dentro de mi cuerpo. De inmediato me dí cuenta que el poder no se había ido así que me puse a pensar que yo no dependía de una tribu de inadaptadas que no supieron valorar mi poder espiritual, todo dependía de mí y sólo de mí.
Luego de cuatro años que pasaron desde aquél día que fui echada de la tribu nómada me volví maestra de una pequeña escuela de niños huérfanos y pobres como yo y de humilde corazón, a ellos les paso día con día todos mis conocimientos sobre la vida y sabiduría que poseo; porque sé que como a mí a estos pequeños algún día también les servirá saber cómo salir de tanta soledad.


Gladys Osuna Carrillo Hoy todo me parece más bonito. Así comenzaba aquella canción. Parece que olvidé como continua la letra, porque hoy… Hoy está anocheciendo y ya no hay, ni cantos.

Gerardo Enrique Martinez Arellano Ni palabras, tan solo sueños que me acompañan entre las paredes de mi alcoba, solo el suave murmullo de la lluvia en el césped resuena cobijándome con el perfume de humedad que desprende al caer… Pero todo puede pasar aun en la soledad si pones atención a todo lo que te rodea, porque hasta la solitaria lámpara que ilumina la estancia tiene su historia.


Kisco Copado Rodriguez Creí verlo todo normal,las miradas,los gestos de la gente,los cuchilleos a mi paso.Pero en realidad ella llevaba razón,debí darme cuenta antes, que asistir por tercera vez a mi entierro era algo muy raro.

Jacob R. Nava El resto era rutina, llanto, el calor, pañuelos, palomas paseándose en las tumbas de junto. Y para mí, la misma fosa negra y mohosa, tan parecida a mi cama, tan de una noche. Porque al día siguiente amanecería, no sé como, y de nuevo el despertador, el pan y la mantequilla.


Josy Mds
Miren a la chica que está sentada en la banca del parque, contemplando las estrellas. De su cuello cuelga un corazón de cristal, que fue un regalo de la diosa Afrodita, hechizado para mantener su corazón lejos del amor. Cegada por el daño que le hicieron, ella cree que es un don ese regalo. Pero la soledad, quién dice ser su amiga, la está matando lentamente, pues se ha aislado del mundo y de aquellos que la amaban.

Isabel Lopez Jurado Miren a ese chico un tanto patoso que se sentó a su lado, ella pensó :  “hay muchos bancos ¿ por qué se ha tenido que sentar aquí?”. Él, al ver su mirada fulminante, se puso un poco nervioso pero permaneció impasible y tras unos minutos de tensión le preguntó

– ¿qué llevas en el cuello, me lo enseñas?.

De mala gana ella se sacó el colgante por la cabeza , y él, dando fe de lo patoso que era, lo tiró al suelo consiguiendo así que se rompiera; roto el hechizo de Afrodita entró en juego el culpable de ese encuentro, Cupido.


Diana Rodriguez Aquel no era momento de empezar una nueva relación, me acababa de separar de la persona que más había amado nunca. Las lágrimas brotaban de mis ojos, que sangraba por la herida que el había dejado en mí, y su huella me perseguía allá donde fuera, pues fueron muchos los años que pasé a su lado. Ahora es momento de encontrarme a mí misma y de volver a confiar en mí, para eso alguien me tenía que aconsejar.

Graciela Stocco Es tiempo de hacerme amiga de la soledad, la mía. Aprender a jugar con mi sombra, poner en jaque al silencio y a la eternidad de los sábados por la tarde. Descubrir la intersticial tristeza de la nada y saber adonde están los límites de ser sin los vallados que ese amor me imponía.


Ainnita Kirschlert 
—¿Cuánto tardará?
—Puede que un año. O quizá siglos.
La joven de piel dorada suspiró sobre el cristal, empañando la superficie con su cálido aliento.
—Nunca vendrá —murmuró para sí. Todas sus conversaciones eran con ella misma, pues no había nadie más en aquel recóndito planeta de atmósfera inexpugnable.
Pero sus días de soledad estaban cada vez más cerca de su fin.
Venus había tomado una decisión.
Cansada de esperar, reparó la nave que la había llevado hasta aquella prisión. Si nadie iba a rescatarla, saldría de allí con sus propios medios.

M.J. Arillo 
Con el destornillador en la mano y aceite en la cara, Venus pulsó el botón de arranque. El viejo motor se quejó, tosió y comenzó a funcionar con rítmicos sonidos. Corrió a la cabina de mandos, sabía que la propulsión era inminente. Con el cinturón de seguridad abrazando su pecho, cerró los ojos, aguantó la respiración y notó como su estómago se atenazaba con el impulso de la subida. Ya en la inmensidad del espacio oscuro, solo moteado con millones de enanas blancas, programó el mapa de coordenadas a un planeta azul, brillante, vivo y fértil cuyo nombre era la Tierra. La travesía duraría varios meses, según indicaba el panel, pero la idea de compartir sus ideas, sus emociones, su historia con otros seres, se le antojaba el mejor premio al que podía aspirar. De repente, la duda y el miedo a lo desconocido hizo mella en ella, haciendo que sus manos sudasen y una sombra de inquietud invadiera su mente. Con los puños apretados, sonrió, se estiró, levantó la cabeza y se vio reflejada en los cristales de la nave. Le gustó la mujer fuerte que vio, siempre luchadora, nada que tener.


Para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.