Seleccionados #ViernesCreativo Navidad: El año que todo cambió y la Navidad según María

Seleccionados #ViernesCreativo Navidad: El año que todo cambió y la Navidad según María

enero 10 2020   

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ESCRIBIR UN MICRORRELATO (15 LÍNEAS MÁXIMO DE WORD) QUE TRANSCURRA UN 1 DE ENERO Y SE TITULE: EL AÑO QUE TODO CAMBIÓ.

¿Qué ha pasado ahí? ¿Qué le ocurre al personaje protagonista para que todo cambie ese uno de enero? Y por cierto, ¿uno de enero DE QUÉ AÑO? Porque eso no lo hemos dicho Creo que hay mucho espacio para la imaginación.

TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

Liliana Carmen Reynoso Justo en la campanada 11 el reloj se detuvo. Todos miramos el péndulo con terror, aguantando la respiración. Algunos escucharon un chirrido, otros un lamento, otros una risa lejana y otros una campanada. Solo yo me quede esperando, y nada. El silencio. No sé si el año viejo se fue. No se si el año nuevo llegó. Solo se que estoy viva y todos los dias me invento un primero de enero y escucho las campanadas en mi corazón. La vida es siempre un primero de enero, un lunes, un amanecer y un despertar. FELIZ AÑO PARA TODOS!

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OTROS TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

Maria Carmen Argüello Alonso El AÑO QUE TODO CAMBIÓ

Vuelve a ser 1 de Enero y Félix no solo celebra el inicio del 2005, hace quince años que también celebra, y muy feliz, el día que cambió su vida.
Desde entonces no volvió a oír a su madre la dichosa preguntita: “Hijo, ¿cuándo nos presentarás por fin a tu chica?
En aquella comida de Año Nuevo, hace ya más de una década, les presentó a Marcos y para los dos, y en cierta medida para toda su familia, se hizo verdad lo de: “Año nuevo vida nueva”.

Jessika Torres EL AÑO QUE TODO CAMBIÓ

No fue muy diferente a los demás. Las mismas uvas con las que soñaba que te atrangantaras, el mismo vino que te hacía mal, pero que te ayudaba a pegarme tan bien. Odiaba estos festejos estériles, con todas tus promesas rotas y tus propósitos que morían en la resaca del primero de enero. Temblaba esperando el primer puño del año que ya me dabas como un ritual.

Tus padres se fueron, los míos también. Tu madre evadió mi mirada suplicante por octava vez en todos los años que llevábamos juntos. Traté de distraerte mostrándote las fotos en Facebook donde fingíamos tanta felicidad, pero no caíste en mi trampa.

Según decías nada había salido bien: el pavo quedó seco, el vino estaba caliente, aunque no fue impedimento para que te tomaras dos botellas, y el postre sabía amargo, como mi vida.

Esa última frase fue mi sentencia. Me tomaste del cabello y me tiraste al suelo. Pateaste mi estómago, lleno con la comida que hice para ti, pateaste mi vientre con el niño que no te dije que íbamos a tener. Este último pensamiento me dio valor y como pude me levanté empujándote.

Llegué a la cocina sintiendo tus pasos de borracho persiguiéndome, cogí el cuchillo con el que cortaste el pavo, abrí la puerta y me encontré con ella. Solo pensé en la sangre que corría por mis piernas, en sus miradas evasivas y cobardes …Y entonces clavé el cuchillo una y otra y otra vez.

Mimi Marmor Este fue el año en que todo cambió.
Mi ropa, mi calzado, la doné. Dejé solo simbólicamente un puñado en el patio, y le prendí fuego.
Bailé alrededor de la pira, sintiendo el calor en mi cuerpo desnudo, y lloré de alivio, emoción, miedo y espectativa.
Fue el año en que transmuté, como una mariposa que deja atrás la oruga.
Y al sonar las doce campanadas, leí mi nombre en mi nuevo documento: Antonella, Antonella, Antonella…
Adiós, querido Antonio, que tanto sufriste con una identidad errónea, que tuviste que forjar los cambios que hoy te transformaron en quien eres: una mujer.
Te atesoraré en mi corazón, valiente Antonio.
¡Feliz año nuevo, Antonella!

Queremos que nos cuentes un microrrelato navideño, en 15 líneas máximo de word, pero...

ESCRIBE EL MICRORRELATO DESDE EL PUNTO DE VISTA DE MARÍA

Cuéntanos su historia. ¿Cómo lo vive ella? Puede ser un relato serio, triste, con humor… ¡Vamos a ver qué opina!

TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

Edith Bastos La noche cae lentamente sobre el desierto, el frío hace crujir mis huesos entumecidos por la larga caminata.
Miro a José, que encorvado arrastra de la cincha al burro, que no entiende que me he bajado para que descanse. Se empaca, resopla y sueña que ha llegado.
Pareciera como que el Señor no lo ha iluminado con la comprensión cabal de su misión, como a nosotros. Bueno, debo confesar que tampoco yo lo entendí hasta ver mi vientre crecer sin parar, y me siento pecadora por ello.
El ángel sobrevuela sobre nosotros apuntando la estrella enorme que brilla en el firmamento, mostrándonos el camino. Todo esta saliendo conforme lo previsto, pero no doy más. No digo nada, solo miro al cielo y ruego un poco más de fuerza.
Me pregunto si Dios en su misericordia me hará parir sin dolor o estoy comprendida en el pecado original.
José me abraza y me invita a descansar en un establo al costado del camino.
En su brazo cariñoso, lentamente me duermo. Tengo sueños raros, veo gente que sufre, niños con hambre y me pregunto si será suficiente.
Me despierto sobresaltada con el llanto de un niño sobre el heno. No se parece a nadie, lo siento extraño y siento culpa.
El ángel guardián suavemente me susurra al oído: “tranquila, esta todo bien. No es tuyo, es de la humanidad. Ellos sabrán que hacer con él”.

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OTROS TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

Pilar Navarro Colorado Nadie se apiada de una pobre mujer a punto de parir. Ni un taxi libre. José tiene que acomodarme en la burra mientras muero de dolor. Me dijeron que El Niño será un santo. No sé yo. Tengo unas contracciones que ahora siento que es un demonio. Ni un solo lugar para parir. José está sufriendo. No quiero apremiarle. Por fin, encontramos un porche vacío donde hace de comadrona. Menos mal que me acompañó a las clases preparto. Ya llega. Un empujón más y el hijo De Dios estará con nosotros.

Yolanda Salgado « ¡Y nos ha dicho que no tenía sitio! ¿Es que no ha visto esto?» dijo señalándose el abultado vientre. José miró a las estrellas, suspiró y siguió caminando… pero no dijo nada, como tampoco dijo nada cuando les negaron la habitación. «A este hombre le falta carácter», pensó María. «Estuvo bien que no me presionara para yacer juntos cuando nos casamos. Estuvo aún mejor que no enloqueciera cuando le hablé de la paloma que venía a visitarme. Y ¡qué decir cuando descubrió que su esposa virgen estaba embarazada! Creí que me llevaría al centro del pueblo y me caería una lluvia de piedras… pero tampoco dijo nada. ¡Un santo!

Creo que va a llevar mejor que yo eso de ser el padre del redentor del mundo, porque a mí se me está haciendo un poco cuesta arriba. ¿Y si tiene una pataleta y desata una plaga sin querer? Madre mía… Dios es infalible pero no sé si se ha pensado mucho lo de elegirme a mí para esto. ¿Y si hay escribas, miles de años después de esta noche, que quieran contar cómo viví este momento? Ya la cosa pinta mal, que voy a parirle como a un ternero en un establo de mala muerte», pensó cuando José la acomodó entre la paja. « Espero que al menos cuenten que, hijo de Dios o no, con mis miedos y dudas, voy a quererle con mi vida». 

Jose M Fernández Yo no quise esto. Lo acepté, es cierto, pero ¿quién podía resistirse a un ángel tan encantador, tan bello…? Acabo de dar a luz, con dolor, como todas las mujeres; eso tampoco me lo dijeron. Me consuela del mal trago mirar a mi hijo, que me sonríe desde la maltrecha cuna llena de paja. Estoy condolida aún, incómoda y comienza a llegar gente –¿quién les habrá dicho que he parido? –. José se alegra, así tiene con quien compartir el miedo que ha pasado mientras tenía el niño, charla con ellos.
La luna creciente apenas si ilumina el camino, pero la reluciente estrella se divisa con claridad. Los astrólogos dijeron que era un buen presagio, ya veremos. Me dicen que se acercan unos reyes, que han venido siguiendo a la estrella, ¡qué imaginación tienen estos pastores! Estoy cansada y tengo frio, menos mal que el burro y el buey nos dan calor con sus cuerpos, fue una suerte encontrar este pesebre en una noche tan gélida.
José me anuncia que los reyes quieren ver al niño, que le traen regalos; si no le conociera creería que está borracho. Tres figuras aparecen en la esquina y nos dan unos presentes, hablan lenguas que no entiendo. Les sonrío, el niño también lo hace. Me vuelve el dolor del bajo vientre. Poco dura la alegría.

Para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.