Seleccionados #ViernesCreativo: microrrelato  usando el generador de personajes+

Seleccionados #ViernesCreativo: microrrelato usando el generador de personajes+

septiembre 15 2017   

Para el reto de este #ViernesCreativo vamos a inspirarnos en uno de los personajes que os salgan con el generador de nuestra app.

Recordad que desde nuestra APP gratuita de Portaldelescritor podéis acceder al grupo de Facebook desde vuestro móvil y leer allí mismo el reto, además contar con un generador de personajes y  los consejos de escritura del blog de Diana P. Morales

MICRORRELATO CON MÁS ME GUSTAS

Lucia Paez Elizabeth Yough caminaba lentamente hacia su casa. Con su mano derecha limpiaba la comisura de sus labios, despejándolo de cualquier rastro de sangre, y a su vez, no podía contener las lágrimas al rememorar los actos siniestros que debe cometer cada noche para mantenerse joven.
Al día siguiente mostro una gran y brillante sonrisa para ocultar su dolor y disimular el tic en su ojo, el cual, delataba sus nervios. La noticia se supo, en la televisión los vio; la policía estaba examinando la escena del crimen, horrorizados por lo que estaban viendo: un hombre ahorcado y decapitado.
Elizabeth lloro nuevamente, en esta ocasión, por su víctima número 99. Ese mismo día, la policía recibió un mensaje muy puntual que decía: “En el árbol del ahorcado, a la media noche.” No lograron saber quién era el remitente de la carta, pues estaba firmada únicamente por las iniciales “E. Y.”
Los oficiales acudieron a la cita sin falta, deduciendo que la carta era una invitación del asesino. Y allí la vieron, a Elizabeth Yough, bebiéndose la sangre de su víctima número 100, en el mismo lugar donde los otros 99 hombres habían sido asesinados de la misma forma.
Ella los miro con aquellos ojos que expresaban maldad, pero a la vez agradecimiento y felicidad, pues por fin había sido descubierta. Así mismo murió, con una bala incrustada en su corazón, contenta de que su cadena de asesinatos en serie llegara a su fin.

Luis Leonardi Nicolás Rojo estaba ofuscado. Había perdido una buena posibilidad de ganar mucho dinero con la venta de aquella casa. Estaba en el bar, sentado delante de su amigo Julio y no dejaba de tocarse esa cicatriz que odiaba.
—¿Has comprado otro libro? —preguntó este último.
—Cuando me enrabio lo hago, lo leeré de un tirón para quitarme la mala leche.
—¿Cuántos tienes ya?
—¡Uf!, más de cien —sonrió de manera forzada—. Eso quiere decir que me enfado mucho —su amigo rió por la ocurrencia.
—O que eres una persona cultivada.
—¡Bahh!, ni siquiera terminé mis estudios.
—Más a mi favor, tú sabes que te admiro y siempre me sorprendes —la conversación relajó a Nicolás.
—¿Sabes?, hay algo que desconoces y creo que te sorprendería de manera especial —Julio frunció el ceño.
—Sorpréndeme —Nicolás se arremangó algo la camisa. Cogió el vaso de cerveza y comenzó a volcarlo dentro del puño cerrado de la otra mano, ante la sorpresa de Julio que le seguía atentamente, inmediatamente abrió la mano y la cerveza se había esfumado — ¡Haces magia!
—Sí. Anda, pídeme otra caña que tengo sed.

Maria Dolores Garrido Goñi Genoveva estaba barajando sus cartas. Tenía un puesto de tarotista, medium y psiquica en la feria de la ciudad.
–Corta con la mano izquierda –le ordenó a su clienta–. Corta otra vez.
Fué sacando del taco de cartas, una a una, y colocándolas sobre el tapete…
–Un hombre… rubio.. alto, te ronda. ¡Cuidado! No te fíes.
–¿No es de fiar? –pregunta inquieta la clienta.
–La oscuridad es tu enemiga… nunca apagues la luz…
De un tiempo a esta parte, todas sus lecturas eran así. Recomendaba desconfiar de los hombres que se interesaban por las mujeres. Aconsejaba vigilar a los esposos, no perder de vista a los hermanos, parientes o amigos… No descuidar a las hijas…
Ella era joven y hermosa. Sus ojos rasgados tenían un misterio oriental y su belleza exótica atraía a numerosos varones. Ella se ofendía cuando la cortejaban, despachándolos airadamente. No podía creer en el amor. Recordaba cuando de niña, en la oscuridad de la noche, su tío se colaba en su habitación y, amenazándola, abusaba de ella. Mamá, siempre muy ocupada, no entendía sus señales. Desde entonces, no dejaba que nadie la tocase. Desde entonces, nunca estaba en completa oscuridad.

Me gustas: 15

OTROS TEXTOS SELECCIONADOS

Yolanda Fraile Carreras Personaje: Harley Powell tiene 58 años, pelo anaranjado y rebelde, rostro pecoso y simpático; periodista de sucesos, y es una persona romántica, dramática, dependiente. Nadie sabe que está fingiendo ser otra persona y algo que ha dejado mella en su vida fue que se desarrolló mucho después que el resto de los niños. Sufre de la manía de necesitar siempre la luz del sol, se deprime en los días nublados. 

Cuando Harley Powell, periodista de sucesos del periódico “Vendetta”, llegó al lugar de los hechos, no imaginaba encontrarse con la escena que allí halló.
Una mujer rubia de aspecto aniñado yacía inerte dentro de la casita de madera del parque infantil. Vestía un camisón celeste que su propia sangre iba tiñendo a púrpura, y unas bailarinas que se escapaban de sus pies exánimes.
La mañana estaba nublada y el ánimo de Harley, adicto al sol, andaba por los suelos; sin el astro rey calentando sus huesos, su vida tenía poca magia.
Asomó la cara por el ventanuco de la casita para tomar los datos con los que armar su columna de sucesos, cuando de inmediato reconoció a la víctima; alguien había matado a Wendy.
Miró alrededor fijándose en los rostros culpables de todos cuantos rodeaban la escena del crimen, y a lo lejos, descubrió su silueta tras el balancín metálico que aún oscilaba lentamente.
Allí estaba el culpable, desafiándolo con una vil sonrisa en los labios. Para Harley no hacía falta esperar a las pruebas de balística o ADN transferido al cuerpo de la víctima para saber que James Hook, acababa de matar a Wendy.
Desde ese instante ya no tenía sentido seguir ocultando su identidad bajo la fachada de un periodista romanticón desterrado a la sección de sucesos en un periodicucho del tres al cuarto. Él era Peter, de apellido Pan, Garfio los había encontrado, y su “Vendetta” no había hecho más que empezar.

Nazareth Moreno Personaje Generado: Graeme Eastaughffe tiene 20 años, cabello moreno muy corto, piel color caramelo, rostro agradable y redondeado; se dedica a la prostitución,y es un hombre tranquilo, que necesita vivir sin prisas ni sobresaltos, le cuesta enfrentarse a los problemas. Nadie sabe que sus padres jamás se preocuparon por él y se le quedó grabado a fuego el hecho de los rechazos sentimentales en su adolescencia. La gente suele notar que acostumbra a confiar demasiado en cualquier desconocido.

Graeme estaba desolado. A sus 20 años sólo quería taener una vida tranquila y los recuerdos de su pasado eran dolorosos. Sus padres no le amaban y siempre sufrió rechazos amorosos. Era un buen hombre o eso intentaba pensar de si mismo. Las lágrimas se le escapaban mientras sentía la mirada de Margaret tras él.
-No lo entiendo. Te amo de verdad. Soy sincera en ello, ¿por qué dudas? -decía ella.
Graeme estaba desolado y su corazón se rompía.
-Me prostituyo, Margaret. Lo hago para tener qué llevarme a la boca. -la chica quedó sin voz- No soy un buen hombre para ti, no soy alguien ejemplar. Te…Te mereces algo mejor. Lo siento mucho.
El joven lloraba como si hubiera perdido a un ser querido. Sin embargo, la joven seguía allí.
-Me he enamorado de Graeme Eastaughffe. No de su oficio sino del hombre amable que llora porque cree haberme decepcionado.

Rito Moreno 
Personaje generado por la aplicación: Álex Álvarez tiene 26 años, complexión muy musculosa, impone tanto su potencia como su mandíbula cuadrada; vive de su herencia, y es un hombre algo victimista pero abnegado. Nunca le ha dicho a nadie que tiene un hijo secreto y no puede olvidar el recuerdo de su padre dejó a su madre por otra mujer. Inconscientemente no puede parar de querer siempre conocer otros países.

El sacristán
Álex Álvarez, con tan solo veintiséis años, ya era el sacristán de una pequeña parroquia del interior de la isla. Siempre quiso ser profesor de educación física, pero le gustaba mucho más el deporte que los libros. En realidad era miembro de una familia adinerada de derechas. El padre era un hombre de negocios que tras un desfalco abandonó el país con su secretaria. Cuando se gasta la asignación que le pasa su padre, vive de lo que gana su madre trabajando de asistenta de Don Damián en la casa parroquial. Pertenecía a las juventudes cristianas y fue catequista hasta que se produjo aquel incidente.
A partir de ese día don Damián, para evitar otro escándalo, transfirió sus grupos de catequesis a doña Adoración, una beata solterona que quería ser monja, pero su sentido del deber le hizo quedarse a cuidar a su anciana madre.
Hacía unos años, Álex había mantenido relaciones sexuales con una alumna que se estaba preparando con él para la confirmación. Fruto de aquellos escarceos nació un bebé. Los padres de la joven la enviaron a vivir con unos parientes fuera de la isla. Álex aprovechaba su físico para prostituirse en el confesionario con las feligresas más pecadoras. Con ese dinero y lo que sisaba del cepillo de la iglesia, se sacaba un pasaje para ir de viaje con su pequeño cada verano.

Carol Belasco El cabello más largo pero los mismos ojos grises llenos de promesas nunca del todo cumplidas, cargados de secretos que entonces compartían.
Y aquellas manos largas y fuertes que siempre le habían seducido, manos que habían aferrado las suyas en la oscuridad: calientes, peligrosas, con el poder de acelerar sus latidos y rasgar su pecho con un anhelo que aún perduraba.
Intentó mostrar una calma que no sentía y que desapareció del todo al escuchar su atronadora risa, que no había cambiado nada en aquellos años.
—¿Maestro?, mi marido, el Conde Appleby, le espera. Si puede seguirme. —Le explicó ella, innecesariamente, pues nunca habría podido no verle.
Recordó lo dificil que solía ser descifrar sus estados de ánimo cuando sus ojos le descubrieron porque quizá en eso sí había cambiado: los viejos laberintos que ocultaban su mirada de plata le fueron al fin revelados y la respuesta le abrasó.
La voz de su esposa le presentaba pero Elwood la ignoró para acercarse tanto que su cuerpo le empujó hacia atrás:
—¡Has vuelto a mí! —Le susurró y sus rodillas temblaron al sentir aquellas manos añoradas agarrar las suyas.
Quiso empujarlo, recordarle cuantas veces le había rechazado, temeroso de ser descubierto a su lado, hasta que, incapaz de soportarlo más, lo abandonó.
Pero entonces su boca acarició la suya, y antes de permitir que el antiguo frenesí le arrastrara, escuchó el grito sorprendido de su esposa y el resto de su corte.


Recordad que, para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.

Un abrazo a todos/as y a seguir escribiendo.