Seleccionados #ViernesCreativo: historia de vaqueros + cuento infantil

Seleccionados #ViernesCreativo: historia de vaqueros + cuento infantil

septiembre 13 2019   

 

Estos seleccionados entran en el sorteo de Septiembre-Octubre de una bolsa de tela de Portaldelescritor, un taller de microrrelato y una revisión personalizada de un texto de hasta 3000 palabras. 

ESCRIBIR (EN 15 LÍNEAS MÁXIMO DE WORD) UNA HISTORIA DE VAQUEROS 🐴🐴

…o vaqueras, por supuesto
Os animamos a MEZCLARLA con otro género literario: fantasía o terror. Esto no es obligatorio, solo para quien se anime.

Recordad que desde nuestra APP gratuita de Portaldelescritor podéis acceder al grupo de Facebook desde vuestro móvil y leer allí mismo el reto, además contar con un generador de personajes e historias, un manual gratis para escritores y  los consejos de escritura del blog de Diana P. Morales.

TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

Jose M Fernández Anochecía, estábamos cansados. El sargento mandó detenernos, pasaríamos allí la noche. Llevábamos varios días tras una partida de apaches renegados que habían matado a varias familias de granjeros.
Por la mañana habíamos atravesado un cementerio indio. Yo era sioux, me opuse porque sabía lo que eso podía significar; a los muertos no les gusta que molesten su sueño. Incluso alguna tumba se vino abajo. No me escucharon.
Un susurro tenue me despertó. Era noche cerrada, sin luna. El sonido parecía acercarse. Me erguí y vi luces espectrales que parecían cabalgar en el vacío, creando una danza macabra, esqueletos adornados con plumas y huesos de animales. Intenté gritar, no pude. Algo me golpeó y perdí la consciencia.
Al despertar vi, colocada sobre mi pecho, una pluma negra. Todos mis compañeros estaban muertos; les habían extraído los corazones, que no veía por ninguna parte. El susurro que recordaba haber escuchado proseguía, cada vez más lejano. Amanecía. Supe entonces que yo también estaba muerto, pero conservaba el corazón; podría encontrarme con los espíritus de la pradera, con mis antepasados.

Me gustas: 9

OTROS TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

Ana de Haro Mientras cabalgo hacia las montañas recuerdo el día en que mi padre, soltando el arado, se agachó, cogió un puñado de tierra y, apretándolo fuerte, lo alzó ante mis ojos.

—Escucha, hijo, un hombre sin tierras no es nada: está condenado a ser siempre el esclavo de otro. Mira: esto es por lo que merece la pena vivir —abrió el puño dejando que aquella tierra rojiza resbalase entre sus dedos—. Esto es por lo que merece la pena morir.

Era un hombre de palabra. Ahora su cuerpo descansa enterrado al pie del olmo que daba sombra a nuestra granja. Murió defendiendo sus tierras de los corruptos hijos del terrateniente Wallace. No me arrepiento de lo que sucedió después. Hice lo que debía. Cuando le disparé a Tony Wallace un tiro en medio del pecho sabía lo que me esperaba, pero ver morir al asesino de mi padre merecía el precio que han puesto a mi cabeza.

La noche comienza a caer sobre las montañas, desciendo del caballo para buscar un refugio en medio de este roquedo árido y enciendo una hoguera para calentarme. Esta es mi vida ahora: soy un fugitivo, un desterrado, pero haré lo que sea necesario para seguir siendo libre. Junto al fuego, miro las estrellas y una solitaria punzada de remordimiento se agarra a mi corazón: jamás, mientras vivió, le dije a mi padre cuánto le quería.

Yolanda Salgado “Solo los poetas pueden pensar que la noche es bonita” pensó Roy mientras se mecía en el porche y miraba al inmenso mar de oscuridad que se extendía frente a él. Aquella noche iba a morir. Lo sabía. No le importaba. Cuando estuvo en el ejército mató a muchos pieles rojas y no siempre de la forma más honorable. Recordaba como los coyotes, presintiendo a la muerte, siempre cantaban a la luna pidiéndole protección. En aquel momento, esa canción era lo único que se oía en la llanura. “Podréis rapiñar lo que quede en estos huesos, pero no soy para vosotros”. Hizo un último viaje a sus recuerdos, a los felices… y también al más triste: al día en que Mary murió dando a luz. Jamás se arrepintió de haber intentado traerla de vuelta recurriendo a viejos rituales de tribus desaparecidas aún sabiendo que su vida era el precio a pagar. Tampoco lo hizo cuando comprobó que solo aquellos diablos de piel roja sabían hacer tratos con el infierno. Lo que volvió de la tumba no fue su Mary sino un animal peligroso al que tuvo que matar con sus propias manos. Él ya murió aquel día. Lo único que le quedaba era pagar su deuda. Un gruñido nacido de la oscuridad le devolvió al presente. Se sintió al fin en paz cuando vio su muerte en el reflejo de los ojos dorados de un gran lobo blanco. Miró al cielo y sonrió; llevaban razón los poetas… aquel no era un paisaje tan feo después de todo.

Ana Yancy Fallas Gamboa La llanura que brillaba con la luz de la luna y el relinchar de los caballos advertían que algo iba a suceder. Los pequeños ratones del campo y una lechuza que ululaba huyeron con temor. Los granjeros cerraron las puertas y ventanas de sus casas;  unos pocos hicieron la señal de la cruz. Soledad, solo el rechinar de un caballo años atrás muerto y… el jinete sin cabeza, que como cada luna llena buscaba una nueva entre los desprevenidos que les gustaba parrandear de noche.

 

ESCRIBIR UNA HISTORIA PARA NIÑOS, EN 15 LINEAS MÁX DE WORD

Escribir para niños es difícil, hay que adaptarse a sus temas, a su vocabulario… Os proponemos escribir la historia de un niño o niña que se encuentra un dragón en su habitación. Es solo una propuesta: el tema puede ser cualquier otro. ¡Vamos a ello!😸😸

TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

Patricia Hernandez Martinez Un dragón en mis pantuflas.

Nunca hubiera imaginado que me podría pasar algo así. Ni tú tampoco, seguro. Porque a ver, ¿acaso crees que existen los dragones? ¿alguna vez te has encontrado con uno o has conocido a alguien que los haya visto? Que no sea en los cuentos, claro… Pues eso le decía yo a mi hermana siempre que le oía dar las buenas noches al dragón que, según ella, vivía, nada menos, ¡que en mis pantuflas! ¡Ja!

Y es que mi hermana Romina, a sus cuatro años, es toda una experta en amigos imaginarios, los tiene de todas las edades y países, y al parecer lo pasan de cine. A mí me resulta un poco raro, cuando la veo tomando el té con su juego de tazas: “Yeeez, ouqueeeei” le comenta a cierta duquesa inglesa, mientras levanta su dedito meñique del asa, y ni qué hablarte de cuando se pone a practicar sumo con ese luchador japonés al que le ha enseñado a hacer unas paellas ¿más ricas que las de mi madre?… Romina, por favor… eso no hay quién se lo crea…

Pero anoche sucedió. Me pareció escuchar un ruidito que venía de mis pantuflas. Por supuesto, soy lo bastante mayor como para no creer en mascotas imaginarias. Por eso, cuando metí la mano dentro y saqué aquel pequeño y escamoso cuerpo verde con ojos sonrientes, me quedé sin habla. Muy al contrario, el sorprendente dragón de bolsillo, o mejor dicho de pantufla, bostezó, y echando un poco de humo por la boca me dijo al oído: “Dile buenas noches a Romina”.

Me gustas: 10

OTROS TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

Esther Trello Arias El dragón Ramón está aprendiendo a volar. Mueve las alas, coge carrerilla y, con gran impulso, salta desde la torre del castillo.
—¡Yuhu! Estoy volando —grita elevando el vuelo.
Pero de repente tiene miedo y piensa que se va a caer. No confía en sus alas ni en su cola de flecha. Al final desciende en picado y… ¡Cataplof!, cae en el caldero gigante de un trol.
El dragón, rojo como un tomate, sale del caldero y salpicando todo de agua, grita al trol:
—¡Por tu culpa me he quemado!
—Eres tú quien ha caído del cielo dejándome sin cena —chilla el trol.
Ramón se queda sin habla, se pone a temblar y llora al pensar que nunca logrará ser un verdadero dragón.
—Venga, no llores más o inundarás el bosque. Te enseñaré un truco.
—Nadie me puede enseñar. Es inútil, no valgo para volar —se quejó el dragón.
—Claro que puedes. El secreto para hacer bien cualquier cosa es confiar en uno mismo y después practicar mucho.

Desde aquel día, Ramón sale a volar cada mañana y se siente orgulloso de sí mismo porque cada vez alcanza una nube más alta.

Mimi Marmor Benja encontró el extraño huevo moteado en una cueva. Lo guardó como un tesoro, decorando su mesa de luz.
Una tarde que llegó del colegio, vio su valioso huevo roto, y una criatura asombrosa investigando su cuarto: era un dragoncito. Emocionado, se le acercó y lo acarició.
-Voy a tener que mantenerte en secreto. Mami no quiere que tenga animalitos…
Para su total asombro, el dragón le contestó:
-No te aflijas, pequeño. Los adultos no te escucharán ni creerán si les cuentas de mí. Perdieron hace rato la fe en la magia y también, la imaginación. ¡Seremos grandes amigos!
Benja sonrió, feliz.
Por fin tendría una mascota.

 

M.J. Arillo Carmelita entró en su nueva casa arrastrando los pies, no le gustaba cambiar de ciudad, de colegio, de amigos, de vida casi casa año, pero era algo inevitable cuando las profesiones de sus padres así lo exigían. Ambos, con una sonrisa, la acompañaron a su nueva habitación y la dejaron allí para que fuera organizando sus juguetes, sus libros y su ropa. Ella se echó en la cama mirando al techo, por lo menos era original con sus estrellitas pegadas y su lámpara en forma de luna. Se incorporó y su corazón empezó a latir fuerte. ¿En serio era verdad lo que tenía enfrente? ¡Un dragón! ¡No se lo podía creer! Era azul y rojo, la miraba sonriente y tenía un gran lazo morado en el cuello. Al principio le dio miedo y lo observaba de reojo, pero como vio que poco a poco se sentía acompañada, le dijo: “Seré tu nueva amiga, me llamo Carmen”, y salió contenta camino de la cocina donde la esperaban para cenar, pensando que, hasta que fuera al nuevo colegio o al parque del nuevo barrio, ese dragón tan simpático pintado en la pared de su cuarto sería su nuevo mejor amigo de aventuras.

 

 

Para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.

Los textos seleccionados aparecerán publicados en el libro del grupo a principios del año que viene.