Seleccionados #ViernesCreativo: historia de una protesta

Seleccionados #ViernesCreativo: historia de una protesta

noviembre 17 2017   

En esta ocasión os sugerimos escribir, en 15 líneas como siempre, LA HISTORIA DE UNA PROTESTA. 
Puede ser una protesta de cualquier tipo (en el seno de una pareja, de una familia, en el trabajo, en el instituto, en la calle, multitudinaria, individual…) y de cualquier tipo de personaje (valen niños que protestan, perros, señores y señoras, extraterrestres o ¡¡fantasmas!!) Dadle a la imaginación y ¡a ver qué surge! 

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MICRORRELATO CON MÁS ME GUSTAS

Glauka Kivara Tras enterarse del asesinato de su hermana, Marisa se quedó en la cama. Esa mañana no hizo el desayuno, no levantó y vistió a los niños ni los llevó al colegio. No fue a trabajar ni cogió su teléfono, ni hizo la compra ni cocinó ni limpió. Esa mañana, se paró el mundo porque cada mujer se quedó en la cama, tan quieta e inmóvil como sus miles de hermanas asesinadas. Cuando se levantaron, cambió el mundo porque habían decidido que nunca más serían menospreciadas, insultadas, peor pagadas, acosadas, agredidas y asesinadas.

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OTROS MICRORRELATOS SELECCIONADOS

 

Carolina Teja —¿Estás seguro de esto? —preguntó escéptico Fermín a su hermano, ambos sentados al borde de la cama.
—¡Claro!, lo he visto en la tele —respondió el otro confiado—. Se le llama resistencia pacífica, no podrán ganarnos.
—¿Y qué pasa si no funciona?
—Pues empezamos una huelga de hambre, claro está.

A Fermín cada vez le convencía menos el plan alocado de su hermano. Eso de tomarse de las manos y no dejar pasar a nadie a su habitación le parecía inútil. Lo miró totalmente confiado y por supuesto esperaba contar con su apoyo. Fermín suspiró derrotado y accedió.
—Vale, te apoyo en esto. Pero antes de iniciar la lucha debemos comer algo, y él también —Fermín señaló la causa de la próxima batalla: un cachorro que su hermano se había empeñado en rescatar de un baldío.
No iban a dejar que su nuevo amigo conociera la fría jaula de la perrera municipal.

Carol Belasco Lo encontró entre la basura, pequeño y solitario. Le conmovió el corazón, no podía dejarlo allí. Lo llevó a casa, arregló sus desperfectos y le buscó un buen rincón. Para cuando descubrió por qué lo habían tirado ya era tarde: ya había convencido a todos sus electrodomésticos, el resto de robots y hasta a la misma casa de la necesidad de organizarse contra el humano opresor que los obligaba a trabajar para él a diario.
Desde entonces fue él quien se ocupó de servirles mientras observaba resignado como aquella pequeña rebelión doméstica se expandía por el vecindario, después hacia otras ciudades y continuaba sin detenerse, como un virus imparable, hasta cubrir el planeta.

Eloy Villaseñor Hace muchos años, todos los perros del mundo se reunieron en secreto para planear el exterminio de los gatos. Cuando los perros llegaron al lugar acordado tenían que quitarse su cola para poder entrar, esto también para descubrir algún gato infiltrado. Los gatos, más inteligentes, descubrieron el plan de los perros e incendiaron el lugar, estos salieron corriendo despavoridos y ninguno se acordó de su cola debido a la estampida.
Entonces sucedió la más grande manifestación de perros como nunca se había visto. Todos ladraban molestos y protestaban por haber perdido sus colas, y declararon la guerra a los gatos para toda la eternidad.
Desde aquella protesta, cada que dos perros se encuentran, se olfatean la cola, con la esperanza de encontrar alguna de las colas que se perdieron aquel día trágico para la especie perruna.

Jose M Fernández Tras divulgarse la noticia, una turba se congregó en la plaza. Clamaban justicia o, mejor, venganza. Algunos llevaban piedras, otros palos y garrotes. No paraban de gritar «¡Asesinos, iros de aquí! ¡Queremos justicia! ¡Fuera la gentuza! ¡A molestar a su pueblo! ¡Démosles un escarmiento!». El alcalde intentó calmarlos, en vano. De lejos, una patrulla de la Guardia Civil observaba la escena sin intervenir.
–¡Vamos a echarlos del pueblo! ¡Son escoria! ¡Ni una agresión más! –clamaron voces anónimas
La masa vociferante comenzó a moverse por la calle Mayor hacia la salida del pueblo. Los agentes avisaron a sus superiores. Al pasar el puente, el grupo, cada vez más numeroso, se congregó ante una casa vieja y desconchada. Un oficial y varios agentes les impidieron el paso. Mientras tanto, una furgoneta camuflada sacaba a la familia que allí vivía por la parte de atrás. A la mañana siguiente la casa amaneció quemada.
Esa mañana Pablo fue al hospital a ver a su amigo agredido.
–¿Andrés, qué gitanos te hicieron esto? –le preguntó a su amigo postrado.
–¿Gitanos?, ninguno. Me despeñé por el barranco de La Mula –respondió Andrés.

 


Para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.

Un abrazo a todos/as y a seguir escribiendo.