Seleccionados #ViernesCreativo: dos historias que convergen

Seleccionados #ViernesCreativo: dos historias que convergen

agosto 25 2017   

Escribir un microrrelato en el que dos historias independientes convergen al final. 25 líneas máximo 😀

 

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MICRORRELATOS CON MÁS ME GUSTAS

María Jesús Díez García “Es injusto. Todo el mundo de vacaciones y yo aquí, pasando calor en la ciudad”. Celia se levantó del sofá y fue a la cocina. Sacó la botella de horchata y se sirvió un vaso de la bebida color crema: estaba deliciosa, dulce y fresca a la vez. Por un momento se olvidó de su situación, pero enseguida volvió a recrearse en su mala suerte. Aunque lo había intentado, aquel año no había podido ahorrar lo suficiente para escaparse unos días. Regresó a su asiento, a seguir torturándose viendo uno de esos programas que recorren las playas de toda España.

La arena abrasaba y notaba la piel tirante, muerta de sed a pesar de la crema con la que la nutría cada poco tiempo y de refugiarse a la sombra en cuanto podía. Como todos los años, Elisa se preguntó qué demonios hacía allí, peleándose por un sitio donde poner la toalla, fundiéndose cual queso en una pizza, y fundiéndose el sueldo de un mes en una única y fugaz semana. Con lo a gusto que estaría en su casa sin hacer nada, y con la ciudad vacía para poder pasear, ir de compras o visitar una exposición sin agobios.

—¡Hola, Celia! ¿Qué tal tus vacaciones?
—¡Uy, estupendo, he descansado mucho y he recargado pilas para el resto del año! ¿Y tú, Eli?
—Pues unos días en la playita: fenomenal, nos ha hecho buen tiempo, he tomado el sol…; ¡ya sabes!

María Sánchez Hoy mi relato guarda inspiración en Barcelona. Con todo el cariño del mundo.

Hoy salí a la calle con mi familia. Hacía un sol estupendo. Mi hijo pequeño no paraba de reír ansioso por un helado. Le pregunté si prefería un helado de chocolate o de nata y con su cara de pillo me contestó que de chocolate y de nata. Su sonrisa irradiaba felicidad. De pronto gritos y todo se nubló.”
“Hoy salí a la calle con mis hermanas. Hacía un sol estupendo. Me dieron agua, ¡qué rica! y ¡qué fresca! Me sentía tan estupenda que me puse colorá. Les dije ilusionada a mis hermanas que quería ver mundo. ¡Qué susto cogieron! Margarita, que estaba a pocos centímetros del Señor Cactus, me soltó: – Querida, somos flores. Y al poco, el sol desapareció. Sentí por un momento tanto dolor que tuve que cerrar los ojos. Cuando los abrí mi nuevo hogar era un altar en plena calle, llena de fotografías, notas, velas. Nos rodeaban muchos desconocidos. Sus miradas buscaban consuelo en nuestros colores. Intentamos por todos los medios desprender nuestra luz y nuestro mejor aroma. Queríamos hacer algo por todos ellos. Algunas de mis hermanas, no lo soportaron y empezaron a morir lentamente. Comenzó a llover. Alcé mis pétalos al cielo con las pocas fuerzas que me quedaban y sentí esperanza. En alguna parte de Las Ramblas se oía la risa de un niño comiendo un helado de chocolate y nata con su madre.

Me gustas: 22

OTROS TEXTOS SELECCIONADOS

Neo Zevlag Aliana trafica bellas emociones a buen precio. Hoy intentará venderlas en el Mercado del Olvido de Nova Crisis. Aquí los Centinelas nos cuidan de ellas, pero somos desobedientes por naturaleza y habrá algunos que buscaremos lo que nos relatan los Viejos: volver a sentir y salirnos de esta programación obligada que llevamos durante más de doscientos años.

Fador es un Centinela. Alguna vez fue como nosotros pero algo lo incomodaba de la situación que vivíamos a diario y no encontró una mejor alternativa que reclutarse. Ahora, en el Mercado del Olvido, rastrea a los traficantes que, por unos cuantos créditos, pueden “liberar”, por unas horas, a la población. Esa es la gracia del negocio. Les brindan una esperanza que luego se disuelve.

Y ese día, cuando se miraron Fador y Aliana, el tiempo se detuvo. Sabía que estaba cometiendo el peor error de su vida y que no había vuelta atrás. Disparó, disparó y disparó hasta que no le quedaron municiones.

Luego, todo fue silencio en el Mercado del Olvido.

Catalina Saavedra 

Elia sale de casa acelerada con el móvil en la mano, la pantalla negra como un lago contaminado. Corre hasta llegar a un puente sobre el río Sil. Allí busca su candado . Cuando lo encuentra reconoce los nombres emborronados , descoloridos :Elia y Jonatan . Amor eterno. 23-XI-2015. Trata de arrancarlo , pero es imposible. Llorando intenta subirse a la barandilla. Cree que está sola. Oye una voz. Un chaval le está hablando.
– No te irás a tirar.
Lo mira y le dice:
-¿Y tú?

Carol Belasco El aroma que impregnaba la encantadora tienda le recordó los jardines de su abuela y, por un instante, creyó regresar a aquellas tardes de té, libros y risas que había compartido con ella.
Junto al mostrador un ramo de flores lucía como el culpable más obvio y se acercó curioso, deseando conocer los nombres de aquellas bellezas capaces de transportarle a los mejores días de su infancia.

Clara había recibido el ramo con escepticismo y cariño, dudaba mucho que unas pocas flores, por muy hermosas que fueran, pudieran atraer al amor de su vida, si tal cosa existía, pero sabía el cariño que su tía habría puesto en ello y le prometió que lo pondría allí donde pasaba más tiempo.
Tres días después aún se mantenían frescas, y fue junto a ellas donde le encontró, esperándo que le atendieran, con una expresión tan dulce que convertía sus ojos marrón claro en profundos pozos de miel.
Un poco sobresaltada respondió a sus preguntas sobre las flores del ramo, y, mientras él le explicaba porque le interesaba, y después reían juntos, pensó maravillada que quizá su tía sí era un poco bruja y se congratuló por ello.

Glauka Kivara “Me siento lleno de dicha y felicidad, bien nutrido y gozosamente acompañado. Mis dulces frutos engordan, prestos a repartir por el mundo mi semilla.”

“Nada me resulta más relajante que descansar a la sombra de los manzanos”

¡PUM! Cayó repentinamente al suelo, sobresaltando al científico que estaba a su lado.

“¡Las manzanas caen perpendiculares al suelo! ¿Las atraerá la tierra?”

Maria Jose Él, un soñador empedernido despertando ansioso a la vida y loco por descubrir mundos.
Ella, una niña de nueve años que jugaba con muñecas y le miraba sentado en la puerta con su perro y sus amigos.
Él, un día, se despidió de los suyos mientras en la radio sonaba la canción de Perales “…y se marchó… y a su barco le llamó ‘Libertad’, el horizonte se abría a cada paso.
Llovió.
Cayeron las hojas de todos los árboles del parque.
Volvió a sonar su canción.
Ya no volvió el mismo que se fue. Ahora era un hombre hecho y derecho, que seguía albergando en su pecho al mismo soñador de antaño.
Ella había vuelto a verlo alguna que otra vez por la calle, casi sin acordarse de aquel vecino tan guapo que un día se fue. Él, ni siquiera había reparado en su existencia.
Un día, comentando en una página de relatos coincidieron, y por cosas de la vida, se fijaron el uno en la otra y viceversa.
Desde entonces, no hay ni un solo día que la vida no traiga una chispa de magia a sus días.

Karina Castillo Peinado El señor Francisco empuja las mondas de la cena hacia el borde de la mesa con su mano deformada por la artrosis. “Cuánta falta me haces, Carmen… Nuestros hijos no quieren cargar con un viejo achacoso en Nochebuena” piensa el hombre mientras sale a tirar la basura. ” En cuanto vuelva me meto en la cama”…

“Amo, ¡me haces mucha falta!” diría si pudiese hablar un perrillo al que abandonaron cuando consideraron que era mayor y sólo supondría gastos.

A los pies del contenedor, el señor Francisco distingue un perro menudo buscando comida. Sin importarle lo sucio que está o si alguien observa la escena, lo carga en brazos y comienza a hablarle:

—Tienes casi tantas canas como yo, amigo. Mañana te llevaré al veterinario y a ponerte guapo en la peluquería. Es más, ¿quieres estar conmigo hasta que la muerte nos separe?

El lametazo que recibió en la nariz lo tomó como un “sí quiero”.

Paloma Fernández Garrido Cuando salió Luis aquella mañana para el trabajo llovía. Intentó tomar un taxi sin éxito alguno, porque había demasiada gente pretendiendolo y su timidez y cortedad le frenaba a la hora de adelantarse, siempre había alguien que se le colaba. Decidió entonces irse andando con su paraguas.
Marisa había pasado toda la noche tocando el saxofón en medio de la calle. Cuando estalló la tormenta se refugió bajo el techo del cajero que por ironías de la vida era del banco que le quitó su casa. Se recostó como pudo y se quedó dormida.
Cuando Luis llegó a su destino fue consciente del error en la hora: ¡No le había hecho el cambio horario estacional al reloj! Llegaba al banco una hora antes. Contempló a Marisa dormida, le pareció la criatura más hermosa del universo; en ese momento despertaba y al abrir los ojos aún le pareció más sublime. Se dieron los buenos días y por primera vez en su vida, Luis venció su timidez y la invitó a desayunar. Lo que sucedió en sus vidas a partir de entonces fue un sueño para ambos, un sueño en el que siempre anduvieron juntos.

Verónica Gallardo Tras la caída estrepitosa, el impetuoso lleva su cuerpo enrojecido, pero, aun así, corre como desbocado, lo impulsa su espíritu bravo.
Por otro lado, el tranquilo avanza contemplando con sus ojos verdes, el cielo que a veces logra cambiarlos de color, también va observando las aves que se le acercan, con sus brazos roza la vegetación que crece en la ribera.
Un día chocan de repente y, enmarañados como están, deben seguir adelante juntos, no pueden separarse. Unidos así no tienen más remedio que aceptar sus particularidades. De vez en cuando, el profundo Paraná ve a los barcos un poco aburridos, entonces deja que el Iguazú suelte su rebeldía y arremoline un poco las aguas. De ese modo se divierten sacudiendo a los navegantes.
En el delta de Diamante irrumpe el tercero en discordia: el río Paraguay aparece en escena… pero a partir de allí ya es otra la historia.

 


Recordad que, para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.

Un abrazo a todos/as y a seguir escribiendo.