Seleccionados #ViernesCreativo: dados literarios y caballo de troya

Seleccionados #ViernesCreativo: dados literarios y caballo de troya

octubre 19 2018   

Crea un microrrelato (15 líneas máximo de Word) en el que aparezcan 3 de los elementos de los dados que dejamos en el grupo de Facebook. En el orden que quieras.   

Recordad que desde nuestra APP gratuita de Portaldelescritor podéis acceder al grupo de Facebook desde vuestro móvil y leer allí mismo el reto, además contar con un generador de personajes e historias, un manual gratis para escritores y  los consejos de escritura del blog de Diana P. Morales.

TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

 

 

David Santana García Te tengo que contar una cosa, abuelita. Estoy triste. Me siento solo y un poco perdido desde que se murió el pequeño Salem. Era, como decías, un demonio y al final, en una de las suyas, lo atropelló un autobús al cruzar la carretera que está detrás de la casa de Antonina. Mamá me sigue diciendo que era solo un gato, pero le echo mucho de menos y, cuando no me está mirando, suelo llorar un poquito. Intento que no se note mucho y para aliviarme me acuerdo de ti y de tus cuentos. Como cuando me contabas aquellos de las ballenas que jugaban con el agua expulsándola tan fuerte, tan fuerte, tan fuerte que terminaban por crear todas las nubes que me enseñabas. Me encantaban esas historias, abuelita. Aunque ahora nadie me las cuente, eran mis preferidas.
Sería muy guay que te encontraras ahora con Salem y le contaras esas historias a él. Se sentirá solo y un poco perdido, como me veo yo ahora. Es absurdo pedírtelo porque tú siempre estabas ahí para los demás.
Te tengo que dejar. Sigo escribiendo lo que me pedías. Mis vivencias y mis recuerdos. En cierto modo es la manera más sencilla que tengo para intentar acercarme a ti. Una escalera de letras que trato de llenar de escalones para que algún día puedas contar a los demás también ésta, mi historia.

Me gustas: 14

CINCO TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

Manel Trejo Ortiz Aquel rostro angelical abrió los ojos. Inmediatamente su cuerpo menudo comenzó a mover los brazos y las piernas con desesperación. Dentro del agua todo se veía diferente. Miró hacia atrás y sus amigos estaban dormidos. Los zarandeó para despertarlos pero no reaccionaron. Se percató de que dentro del bus escolar estaba todo muy oscuro y tenebroso pero desde fuera se asomaba un débil resplandor. De repente, el autobús se movió bruscamente y vio con sorpresa, a través de las ventanas, que se alejaba una enorme ballena. Los cristales estaban cada vez más enmohecidos y en el interior cada vez crecían más algas que tenían atrapado al pobre niño impidiendo su escapatoria. Un delfín comenzó a golpear un cristal hasta romperlo. Introdujo el morro dentro del bus y miró con tristeza al pequeño. El niño lo agarró fuertemente y se dejó arrastrar por el cetáceo hasta la orilla. Prácticamente toda la extensión de la playa estaba cubierta por una sustancia negruzca y gelatinosa. En frente había una enorme pared de roca. El niño vio que la única salida era una interminable escalera que subía por el acantilado. Comenzó a subirla y al final del todo se había instalado una enorme nube que comenzó a soltar gruesas gotas que golpeaban al niño en el rostro. De repente el niño despertó y abrió los ojos. Un amigo suyo le había estado pegando en la cara para despertarlo. Miró al final de la carretera desde el autobús dónde estaban viajando. Se veía el mar, después de un enorme precipicio. El autobus comenzó a derrapar y el niño cerró los ojos con todas sus fuerzas deseando que aquello fuera simplemente otro sueño.

Juana Muñoz Garcia-calvo Incesantemente, la lluvia seguía calandome el alma dolorida en esa noche interminable en que Joe se fue de mi vida.
El autobús rojo con rayas blancas partió de madrugada atravesando la neblina blanca que se había levantado tras la tormenta.
Joe me tiró un último beso de adiós a través de los cristales empañados del autocar y dibujó un corazón tan caluroso y triste como un te quiero cuajado de buenas intenciones pérdidas en un cajón olvidado.
Emprendí el camino de regreso a casa, los árboles del paseo lloraban lágrimas de hojas en sintonía con la canción melancólica que explotaba en mi interior. Yo era como una antigua ballena de los tiempos varada en una playa de arena fría y vacía sin él. Me recibió la absurda calidez de un hogar bañado en recuerdos de su amor.
Súbitamente, un quejido lastimero llegó hasta mi rompiendo las negras espesuras que atenazaban mi mente.
Recorrí la casa entera, pues el quejido rompía la noche, claro y certero.
Entonces, le vi, en el último peldaño de una escalera apoyada contra la ventana de mi habitación, portaba un lacito azul en su pequeño cuello con una nota de Joe.
Este gatito es para ti, Maria.Para llenar tus noches sin mí.

Carol Belasco Culpó a la semana de lluvias intensas de su estado depresivo. El mundo al otro lado de la ventana se había convertido en una estampa nebulosa deformada por múltiples gotitas de agua. Dentro de una de aquellas gotitas una sombra oscura saltó al interior de otra. Sorprendida, abrió la ventana para comprobar de qué se trataba. Resultó ser un pequeño gatito tricolor que la contempló lastimoso y bajó para dejarlo entrar. Al verla tan cerca, el animal huyó a ocultarse bajo una escalera medio abandonada delante de un edificio en peor estado.
Lo contempló perpleja: recorría aquella calle cada día y nunca había reparado en aquel caserón corroído por el musgo y el tiempo. El gatito asomó su cara desde una ventana y, aunque temió que el ruinoso edificio pudiera venirse abajo, no podía irse sin asegurarse de que tenía cómo sustentarse.
Al entrar, además de la oscuridad, un fuerte aroma asaltó sus sentidos. Cerró los ojos para asegurarse y hasta creyó escuchar olas golpear una orilla. Caminó varios pasos hasta notar la arena bajo sus pies, abrió los ojos: estaba realmente en una playa, una larga franja de arena entre acantilados que se abría a mar abierto, hasta creyó ver la cola de una ballena en el horizonte.
El maullido del gatito a sus pies le hizo inclinarse, el animal sonrió mientras se esfumaba casi entero, sólo permaneció su desconcertante sonrisa y escuchó una voz que pudo provenir del animal, o de cualquier otra parte: «Buen viaje, Alicia».
¡Maldita sea! ¡Habían vuelto a encontrarla!

Graciela Brizuela Llueve. Llueve una lluvia silenciosa y continua. Desde la ventana ve cómo de a poco, va formando charquitos en la calle desierta. Sus nostalgias le traen la imagen de una niña descalza saltando en el charco que la lluvia ha formado en el patio de la casa. El día destemplado la ha puesto melancólica y un aluvión de recuerdos se amontonan en las puertas de la memoria y pugnan por salir.
Sube con pasos lentos la escalera que la lleva al desván donde la nostalgia se esconde entre libros, cartas y fotos. También se esconden los miedos…miedos de los olvidos ocultos en el silencio, de la soledad asfixiante…
Desde la ventana del altillo observa correr el agua por los techos de las casas vecinas. Un gato distraído camina por el tejado, se detiene y la queda mirando pero ella ya está observando el ómnibus que ha parado en la esquina, los pasajeros bajan apurados, saltando lo charcos…el gato se sorprende al ver la lluvia también en sus ojos. La calle ha quedado de nuevo, desierta y nadie ha llamado a su puerta.

Monika Fikimiki Cuando la ballena aparcó fuera, Lito salió corriendo, sin despedirse de su mamá.
– ¡Lito, el almuerzo! – gritó ella, acostumbrada a sus despistes, sin saber que él ya se había preparado un arsenal de comida.
Y es que ese era el día. Era el momento justo para conseguir su sueño: llegar al lugar donde dormían las ballenas. Presentía que iba a ser un viaje largo, por eso llevó todas sus chuches, unos trozos de pan (por si a los cetáceos les gustase), media salchicha, dos botones de la suerte y al gato.
Menos mal que era aún pequeñito y cabía en la mochila. Nunca se sabe cuándo puede venir bien un gato, seguramente al principio costaría comunicarse con ellas, porque obviamente no hablan humano, así que le pediría a su gatito que le ayude.
– Chaval, ¡bájate del autobús! – escuchó de repente- aquí está tu colegio.
Intentó explicarle, con todas sus fuerzas, por qué no podía. Sin embargo, el domador de ballenas no tenía piedad. Cuando bajó, sintió las primeras gotas en su cara. ¿Era lluvia? Quizás… ¡pero sabía salada! Su triste carita se iluminó, aquello sólo podía significar una cosa: estaba cerca de su casa. Todo el mundo sabe que las ballenas duermen en el océano.

VIERNES CREATIVO: CABALLO DE TROYA

 

>> CREA TU PROPIO CABALLO DE TROYA, pero con tu propio objetivo y puede tener dentro lo que quieras… En esta época, en la época de la Ilíada, en la que tú quieras. Los protagonistas pueden ser una familia, amigos o examigos, compañeros, dos grupos enfrentados, pandillas de niños…
¡¡A ver qué da de sí esa imaginación!! 

TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

David Santana García Si por por algo conocemos a Fernando es por su característico mal humor. Es una de esas personas que te hacen sentir incómodo si coincides con él durante la espera del ascensor o a la hora de compartir un almuerzo de trabajo. Nadie sabe cuando comenzó a tener ese carácter, pero los más antiguos trabajadores de la empresa rumoreaban que en sus inicios fue un compañero afable y, por momentos, hasta divertido.
La idea de juntarle con Alberto no parecía tan descabellada. Sus constantes silencios y la tristeza inherente en sus ojos le convertían en el candidato perfecto para aguantar las continuas quejas de Fernando, que vería en él el saco ideal para satisfacer todas sus inexplicables frustraciones. El plan era perfecto. Ambos tendrían el turno de tarde y se encargarían de hacer aquellas rondas que ya a nadie les apetecía hacer.
Las primeras semanas todo salió como se esperaba. A los lejos se veía los característicos pasos abatidos de Alberto junto a las negativas respuestas de Fernando. Sin embargo, con el paso de las semanas, llegaban al trabajo cada vez más temprano y los pasos que ambos daban parecían, en cierto modo, coordinados. Nadie hasta ahora ha podido entender que fue lo que pasó entre ellos aunque tampoco les prestan demasiada atención. Pero ahora, Fernando da los buenos días a su paso y Alberto parece brillar.

 

CINCO TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

Alex RG Eduardo estaba cansado de terminar siempre en segundo lugar. No soportaba estar por debajo de su compañero de trabajo y quería deshacerse de él de una vez por todas. Por ello, bajo el consejo de su compañero de borrachera, visitó la tienda de Marie Stan Louise, una bruja vudú que emigró a México desde Nueva Orleans para sentar cabeza lejos de su progenie y al escuchar el problema que aquejaba su cliente, le cedió un muñeco vudú.

—Rocía este polvo gris-gris sobre el muñeco, cuando la persona que odias este cerca de ti, profiere las palabras mágicas que tiene el muñeco al reverso, tu enemigo desaparecerá de tu vista por completo.

Y así lo hizo. Al instante aquel que tanto odiaba fue elegido para viajar a oriente a cerrar tratos comerciales con el país naciente durante dos años, mientras que Eduardo tomaba su lugar como director general del área de ventas. Un puesto que en esos momentos le pareció insignificante y le hacía sentir de nuevo en segundo lugar. Cuando fue a reclamarle a la bruja, ésta contestó:

— Sólo pediste que desapareciera de tu vista, más no especificaste el cómo. El muñeco porta dentro un amuleto para alejar al que odias sin causarle daño, ya no hay vuelta atrás.

Jose M Fernández Ilia se sentía seguro. Gente poderosa lo protegía. Llevaba viviendo mucho tiempo en su nuevo país, de incógnito, claro; muy pocas personas conocían su verdadera identidad, su mostruosidad. Ni su mujer ni sus hijos, por supuesto. Había fabulado una consistente biografía que fue aceptada sin muchas dudas. Trabajaba; lo hacía desde una imprenta, por la causa, que seguía viva a pesar de la derrota.
Maks apareció un buen día, joven, perseguido como él, huyendo del mismo enemigo. Su solidaridad, otras veces tan escasa, brotó con generosidad esta vez. Lo acogió en su casa, le dio trabajo y un papel en la nueva organización opositora. Su juventud y sus penalidades también encontraron eco en el corazón de Eva, la hija mayor, que se enamoró perdidamente de él. Ilia consistió, le gustaba el muchacho. Se casarían.
Tiempo después, un lunes, la imprenta no abrió. Sus vecinos se alarmaron ante tan inhabitual noticia. Acudió la policía, que echó abajo la puerta. El cadáver de Ilia estaba en el suelo con un golpe brutal en la cabeza, rodeado de sangre ya casi seca. Y una nota: no ha sido nada personal, solamente cumplía mi misión, Maks. En ese mismo momento, Maks atravesaba la frontera francesa, perdiéndose su rastro.

Karina Castillo Peinado Planeta Tierra, 2050. Los niveles de contaminación marina eran incompatibles con la vida. Se había extraído hasta la última gota de petróleo. Los ricos vivían de los pobres. Los acuíferos y humedales estaban secos debidos a la proliferación de pozos ilegales. Ningún hijo quería trabajar, sólo vivir de los padres y los medios de comunicación eran manipulados por los políticos de turno. Cada sorbo de agua tenía precio y los millonarios eran los únicos que tenían acceso a botellas de oxígeno. La raza humana parasitando a sus anchas. Pero aquella mañana, hace diez años, una caracola apareció en la orilla y una niña se acercó curiosa. Aquello no era normal, acostumbrada a ver cómo las olas solo devolvían plásticos y carroñas de peces. Se la acercó al oído porque su madre decía que se podía escuchar el sonido del mar, pero sólo le dio tiempo a sentir algo viscoso y luego el silencio más absoluto. La nada.
Las sanguijuelas marinas éramos de las pocas especies que aún resistíamos en el mar, pero ya no teníamos apenas huéspedes a los que succionar la sangre. Era adaptarnos o morir. Durante las semanas siguientes, continuaron apareciendo caracolas en las orillas de todos los mares. Sólo lo lamentamos por aquellos que se acercaron con la ilusión de que aún quedaba algo de belleza en el mundo.

Glauka Kivara Azazel y Astaroth jugaban a los dardos. El dardo de Astaroth se clavó en un rostro bello y diminuto.
– ¡Ja! –se burló Azazel– Te ha tocado un hueso duro de roer.
– Ya sabes que disfruto con los retos –ronroneó el demonio con suavidad.
– Esa mujer es incorruptible. No le interesan las riquezas ni el poder, ha sido tentada en mil ocasiones y ni siquiera ha dudado.
– Todos los humanos tienen un precio. Solo tengo que descubrirlo para atraerla a la oscuridad.
– Tuvo como consorte a Asmodeo y en cuanto vio su malignidad, renunció a él y a la carne.
– Oh. Pocas humanas rechazan a Asmodeo… –se mesó la perilla, pensativo– ¿Cómo funcionaría ponerle las cosas difíciles?
– Mal. Toma sus problemas con estoicismo y bendice a sus enemigos.
– Tendré que pensar un nuevo enfoque.

El cebo tenía una sonrisa preciosa y la sencilla misión de hacer feliz a Karima. Por unos meses, solo por unos meses. No decepcionaría a su señor Astaroth.

Carolina Delgado La estrategia que habían propuesto los sociólogos europeos para acabar con la guerra civil que azotaba Cataluña estaba siendo todo un éxito. Habían detenido a los principales cabecillas de cada bando y los habían introducido de incógnito en centros donde estaban confinados los detenidos del bando contrario. Sabían que ponían en riesgo sus propias vidas si revelaban su identidad, por lo que se integraban sin generar conflicto.
Dos meses después los habían interrogado sobre sus convicciones políticas: los unionistas seguían defendiendo una España unida, pero sus argumentos habían pasado del “a por ellos” a un “juntos podemos construir una España tolerante donde todos puedan expresarse”. En cuanto a los líderes civiles del bando separatista, habían pasado del “España nos roba” a un “si todos ponemos de nuestra parte seguro que podemos encontrar un punto donde converjan nuestros intereses”.
Todos ellos coincidían en sentirse engañados. Les había mentido la clase política, que había fomentado el odio tras comprobar el rédito electoral. Y también los medios de comunicación, en manos de los primeros. Conocer las verdaderas motivaciones del enemigo había erradicado el odio y abría el camino a un futuro juntos.

 


Para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.