Seleccionados #ViernesCreativo: cuento de dos amigas viajeras

Seleccionados #ViernesCreativo: cuento de dos amigas viajeras

septiembre 28 2018   

Escribe la historia de las DOS CHICAS DE LA FOTO (¿qué hacen ahí, qué celebran , por qué han ido?)… y de la TERCERA AMIGA que no PUDO ACOMPAÑARLAS (¿Por qué, qué ocurrió…?). Desvélanos el misterio en tu MICRORRELATO. 

RETO EXTRA: (SOLO para quien se anime) Alguna de las chicas ha cometido un delito.

Recordad que desde nuestra APP gratuita de Portaldelescritor podéis acceder al grupo de Facebook desde vuestro móvil y leer allí mismo el reto, además contar con un generador de personajes e historias, un manual gratis para escritores y  los consejos de escritura del blog de Diana P. Morales.

TEXTO CON MÁS ME GUSTAS

Carlos Di Urarte “El Club de la Tijera”, así las llamaban. Una broma cruel, pero menos hiriente que bolleras, marimachos, mariconas y cosas por el estilo. En el club hablaban de sus problemas, de sus sueños, sus aspiraciones y miserias. Nada más. Nada menos. Ah, y de brujería, pero esa es una historia para otro día.
A Carla le dieron una paliza por besarse con su novia en el andén de la estación. La dejaron en coma. Pero Ana y Marta conjuraron los viejos poderes, y con sus dedos cortaron las hebras del destino de los agresores. Un simple gesto de corte, sus vidas truncadas.
Cuando Ana despertó y comenzó a recuperarse, el gesto de la tijera fue su señal secreta. Su brindis por ella.

Me gustas: 14

CINCO TEXTOS SELECCIONADOS POR SU CALIDAD U ORIGINALIDAD

Maria Dolores Garrido Goñi Anka y Loren observan todo lo que les rodea: El río Hudson, con sus tranquilas aguas por las que circulan barcos que transportan viajeros de una orilla a la otra. Los puentes monumentales, atestados de gente que cruza en vehículos que, sin duda, irán a hacer sus gestiones o trabajos.
Por la ciudad, caminan junto a viandantes de múltiples razas y admiran los altos edificios que parecen señalarles un cielo lleno de luz.
Respiran intensamente los olores de diversos alimentos que emanan los restaurantes y puestos callejeros.
Sus ojos, como objetivos de cámaras, permiten entrar en sus cerebros cada una de las imágenes que ven. Es una experiencia maravillosa.
Zoé, su amiga, ha tenido que quedarse en las instalaciones del Instituto. Ella tiene que manejar los mandos del vehículo intertemporal que las ha enviado a 10 siglos atrás, para disfrutar de la vida en la superficie, cuando la atmósfera terrestre aún era respirable.
Espera no ser descubierta. Es un proyecto secreto en el que ella trabaja. Su impaciencia por probarlo y las ganas de aventura de sus amigas, han propiciado este viaje alucinante.

Carolina Delgado En cuanto llegamos al extremo del Golden Gate, con la ciudad de San Francisco al fondo, nos abrazamos, miramos al cielo e hicimos el signo de victoria. Seguro que Bea nos estaría viendo, sonriendo y diciendo “os quiero”, como hacía siempre que teníamos un momento especial.
Aunque las lágrimas se asomaban a nuestros ojos, Lidia y yo no podíamos parar de sonreír. Nos sentíamos más cerca de Bea de lo que nos habíamos sentido desde su muerte. Desde niñas habíamos soñado con hacer este viaje las tres: mi hermana Bea, mi prima Lidia y yo. Nos pasábamos las tardes viendo series de televisión americanas y, de todas ellas, nuestra favorita era “Padres forzosos”, una serie ambientada en la ciudad de San Francisco y donde tres de los personajes eran dos hermanas y una amiga (casi prima).
Lidia se acababa de divorciar, hace dos años ya, cuando decidimos organizar este viaje para intentar animarle. Estaba previsto para ese verano, pero en el mes de Mayo Bea empezó a no encontrarse bien. En seis semanas el cáncer nos la había arrebatado.
Por ti, Bea, por nosotras.

Verónika Lorite “Espero que esto funcione”, pensó Megan mientras alzaba sus dedos al cielo a la vez que Karen, ambas rezando para que sus dispositivos intradérmicos se conectaran y comenzasen a emitir la baliza de rescate. Nada. Los minutos pasaron y no pasó nada. Deberían empezar a recibir un eco característico en sus pabellones auditivos que les indicaría el tiempo que requeriría el viaje espacial. No es que estuvieran en un peligro inminente, al menos no lo estaban hasta hacía apenas 24 horas. Habían pasado dos años infiltradas entre los humanos, recopilando datos. Los humanos eran extraños, sí, ajenos incluso a su entorno en muchas ocasiones, lo que hacía de este planeta un lugar idóneo para convertirse en una zona segura. Pero ahora que Milly había desaparecido y eran incapaces de sentir su presencia en el globo terrestre, debían iniciar el protocolo de rescate. La principal pega de este, es que al no haber un peligro real en su entorno lo habían configurado para que ninguna quedara atrás, así que era necesaria la baliza de Milly para iniciarlo… eso no les dejaba muchas posibilidades ahora.
Megan estaba perdida en sus pensamientos cuando notó un extraño movimiento de Karen, extraño porque era contenido dada la situación, y ella solía ser muy exagerada para todo. De pronto y para su sorpresa el sonido de la baliza se conectó. Contó los espacios y no pudo evitar que una lágrima se le saltase al saber que en tan solo una semana serían recogidas. Tan inmersa estaba en su alegría que no notó cómo Karen lanzaba algo tras unos setos cercanos… si se hubiese acercado habría visto la inerte mano de Milly, con sus dedos alzados en “V”.

Amparo Soria Las tres amigas se conocieron en una terapia de agorafobia y ataques de pánico. Roberta, Sela y Sara llevaban varios años encerradas en su pueblo, incluso en su propio domicilio, sufriendo y soportando sus irreales y tortuosos fantasmas. De acuerdo ¿Qué miedo se puede tener a algo que no existe? Existe, es una sensación real y angustiosa para quienes lo sufren y padecen en primera persona. Además de la misma incomprensión y desconocimiento por parte de algunas amistades y familiares. Tras un largo periodo de charlas y exposiciones (por ejemplo, caminar por la calle, subir a un coche y salir a carretera, enfrentarse a espacios abiertos… lo que para otras personas es algo tan simple y cotidiano) Sela y Roberta se sentían preparadas e ilusionadas para realizar un viaje. Sara no pudo acompañarlas, a última hora sufrió una crisis de ansiedad y no consiguió cruzar ni la primera calle.
Ahora se encontraban allí, en aquella ciudad lejos de la suya. Se sentían felices y libres por primera vez en muchos años.
-¡¡Sí!! ¡¡Lo conseguimos!! -gritaron las dos juntas eufóricas de alegría.


Para seleccionar estos textos, desde Portaldelescritor siempre tenemos en cuenta diferentes aspectos: que cumplan el reto, la calidad literaria, la originalidad, la redacción (no aceptamos textos con varias faltas de ortografía) y además siempre intentamos -en la medida de lo posible- incluir participantes diferentes y no repetir muchas veces a los mismos autores.