Microrrelato o poema ambientado en una guerra

Microrrelato o poema ambientado en una guerra

enero 27 2017   Etiquetas:

Semana del 23 enero al 30 de Enero de 2017

#ViernesCreativo: Escribe un microrrelato o poema ambientado en una guerra. 

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EN GUERRA

A fuerza de pasado
me he convertido en alguien sin futuro,
en el triste final de la tormenta,
en el huracán horrendo y frío,
en la tarde nublada,
en la sombra siniestra del olvido.

A fuerza de dolor
me han transformado en alguien que no he sido,
en ese ser sin luz y sin motivos,
el final de la sombra,
nacimiento del río,
la otra cara de la luna,
en el ocaso del sol
cuando empieza el frío.

No me pidas PAZ,
las heridas no me dejan,
no me permite el dolor
ser alguien nueva,
me quedé acurrucada en una piedra,
mientras, llegó el ocaso
y pasó la tormenta,
dejándome sin voz
vacía y seca.

No me pidas PAZ
si estoy en guerra…

Otros textos seleccionados

Ricardo Granda Vásquez Travesía mortal

La bala comenzó su corto trayecto lanzando un grito atroz, un estruendo doloroso provocado por el roce de su cuerpo duro con el cañón del arma. La boca de fuego la escupió con asco, expulsándola con todas sus fuerzas hacia el cráneo de un soldado desconocido. La consigna era matar.
Cruzó el aire a la velocidad de un pensamiento. Durante el recorrido vio a otras como ella venir en contra, y pudo percibir la misma sensación: esa impotencia de haber sido disparadas contra su voluntad, de ser víctimas del victimario entrenado para asesinar a otro hombre. La fuerza del odio la había impulsado con tanta fuerza fuera del arma que no podía detenerse, frenar el tiempo, caer en seco. Nació para morir matando.
Todo acabo en menos de un suspiro. Cuando se dio cuenta, ya estaba en aquel cráneo indefenso, rodeada de rojo intenso y mirando el sol a través del agujero. Triste, deprimida, se dejó morir.

Cristina Martinez Garcia

La guerra al final llegó
vino por ti y por mi
los fusiles disparaban sin cesar
las balas nos atravesaban con dolor
fuimos tejiendo artimañas
mi estrategia falló un día
y al final todo se hundió para siempre
mis amuletos, mis talismanes me dejaron en la estacada
y así perdí mi propia guerra
mi interior se perdió para siempre
y ahora estoy de locura permanente.

Ainnita Kirschlert Al principio, todo parece en calma. Pero igual que un corazón palpita intranquilo por el desastre inminente, el otro se retuerce, nervioso, buscando la disputa.
No pueden evitarla. No pueden huir de ella. Porque cuando la discusión estalla, no importa la edad, el sexo o la nacionalidad. Cuando estalla, sólo son dos bandos enfrentados que creen tener la razón.
Hay muchos finales posibles. Los mejores, si ambos frentes están dispuestos a firmar un contrato de paz, terminan con una disculpa, se sellan con un beso y, en el mejor de los casos, sexo de reconciliación.
Los demás, cierran puertas.

La guerra de los cielos

Se abrió la tierra y desde su interior
los demonios prepararon sus espadas vengadoras.
Y allí quedó, que desde el cielo,
Dios vio a su creación: el hombre
descender a los infiernos.
Y a poco más de un paso del borde
Al que fue su favorito.
Luzbel, que lanzando una mirada al cielo
montó en su caballo y dijo:
-Padre, ya he vuelto.

Edith Bastos Siempre fue su preferido. Bueno no es que me duela ya, pero debo reconocer que me dolió.
Me dolió cada vez que mi madre lo elegía, cada vez que lo alababa, cada vez que se llenaba la boca de elogios hacia ese hijo ; mientras yo, también hija suya, crecía sintiéndome invisible.
Hiciera lo que hiciera no lograba estar a la altura del hijo que parecía único, aunque yo existiera.
Ella ya no esta. Yo, ya la perdoné.
Pero nosotros dos seguimos esta guerra que no declaramos. Que sembrada como fue en nuestros subconscientes, nos vuelve incapaces de encontrar el camino para ponerle fin
Catalina Saavedra Está en lo alto de un cerro y al mirar a la derecha ve a un fotógrafo enfocándolo. En ese momento nota que algo frío entra en su pecho y sabe que va a morir. No suelta su fusil y ese instante en el que el guerrillero salta hacia la gloria, queda atrapado en el carrete de una de las máquinas fotográficas más famosas del mundo. Cuando por fín cae al suelo solo ve el cielo tan azul, tan cegador que al final cierra los ojos.
Heclist Ɓlǝŋco Haria y Halab se juraron amor eterno y huyeron para casarse en medio de la guerra. Nos dijeron que podían morir pero esa era la verdadera vida: amar a pesar de todo.