Juego “Las ciudades invisibles”: Ludka

Juego “Las ciudades invisibles”: Ludka

marzo 10 2017   

En esta ocasión, el reto (extraído de la Agenda para escritores y personas creativas), corresponde a rellenar los espacios de este texto de Italo Calvino. Dejamos al final el maravilloso texto original de este autor.

TEXTO CON MÁS ME GUSTA

Carol Belasco Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene palabras: letras en abecedario, consonantes libres y salvajes que se niegan a tener significados, vocales burlonas que aullan en grupos gemelos, todo tipo de combinaciones posibles se entrelazan para desafiar toda regla o norma.

La prosa delirante cubre completamente las calles, las habitaciones están repletas de versos secretos y misteriosos que se enredan entre las sábanas u ocultan desconcertantes épicas bajo las cortinas, sobre las escaleras se posa alguna copla atrevida y llena de ironía, hirientes cuartetos o incluso sonetos cargados de sarcasmos.
Encima de los tejados bandas organizadas de alfabetos cirílicos, griegos y árabes desafían todas las normas de la gramática con mezclas imposibles.

Si los habitantes pueden andar por la ciudad, sin enloquecer entre la urdimbre de extraños lenguajes, no lo sabemos.
Pero estamos seguros de que algunos habitan felices entre poemas dadaístas y haikus infernales a pesar de todo.
Les conviene quedarse quietos y tendidos, sin embargo, para no atraer la atención de las letras más corruptas, capaces de reducir el lenguaje a una única vocal.

Los lugares están conquistados por una ortografía de pesadilla que arrastra la mente hacia el más profundo caos.
Hay quien dice que algunos kanjis han ido demasiado lejos y, en su afán transgresor, se han acoplado en formas tan aberrantes que ya nadie podría leerlos, pero algunos aseguran que, de noche, pegando el oído al suelo, puedes escuchar el susurro de su desquiciado lenguaje y sentirte afortunado si logras alejarte con tu cordura intacta.

OTROS TEXTOS SELECCIONADOS

Monika Fikimiki Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene golosinas.
La dulzura cubre completamente las calles, las habitaciones están repletas de bombones, sobre las escaleras se
posa el azúcar glas . Eso hace, que los que viven ahí, sean los más tiernos de todo el planeta. Encima de los tejados se puede ver una fina capa de confitura y chocolate blanco.
Si los habitantes pueden andar por la ciudad, sin quedarse pegados a la acera, no lo sabemos; pero estamos seguros de que, en cualquier caso, sería una dulce parada.
Les conviene quedarse quietos y tendidos, para así, poder disfrutar de un cariñoso olor que lo envuelve todo. Los lugares están rellenos por la crema catalana. Hay quien dice que la gente en Ludka es un poco empalagosa.
De noche, pegando el oído al suelo, puedes oír sus deliciosos suspiros y cómo mastican sus sueños acaramelados. Los que tienen misofonia, evitan quedarse ahí más de un día.

Sonia Paez Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene fuego de leones extinguidos por riñas pasadas convertidas en piedras, frente al humeante volcán.
La fiereza de un acto incrédulo cubre completamente las calles, las habitaciones están repletas de objetos que tuvieron significado para un desconocido, convirtiendo el valor en simples cenizas sin reparo, sobre las escaleras se posa quien guarda una esperanza entre las llamas. Encima de los tejados están aquellos que adaptaron rápidamente sus vidas al suelo devorado por rocas fundidas en lava ardiente. Si los habitantes pueden andar por la ciudad, es porque pueden dominar lo que se les ha negado, el poder sobre natural que los hace arrogantes, no lo sabemos.
Pero estamos seguros de que conoceremos una prepotente soledad que nos lleva a la más profunda locura, aquella que nos deja sin brazos ni piernas para escalar la oscuridad del agujero. Les conviene quedarse quietos y tendidos, el temor les saca las emociones en lágrimas que se evaporan antes de tocar el suelo. Los lugares están formándose nuevamente entre escombros que rompen en polvo quemado.
Hay quien dice que las maravillas aún se desconocen, que no han terminado. De noche pegando el oído al suelo, se oye todavía la pugna del león, esperando salir próximamente.

Teresa Lluqueta Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire está envuelta en sueños de colores.
La alegría cubre completamente las calles, las habitaciones están repletas de vibrantes emociones y ocultos recuerdos, sobre las escaleras se posa una mano etérea. Encima de los tejados se extiende un manto de polvo de estrellas.
Si los habitantes pueden andar por la ciudad, envueltos en su nube de ensueños, no lo sabemos.
Pero estamos seguros de que su deseo les conduce por vidas eternas, vidas nacientes en bucles espaciales
Les conviene quedarse quietos y tendidos, bajo la tormenta de ideas que emergen imparables del cielo infinitesimal, narrando las historias que le acaecerán.
Los lugares están sublimes a la vista, idílicos paisajes que invitan a la paz y a la aventura, al misterio, a la extensión de los límites del cuerpo a través de las ideas.
Hay quien dice que Ludka es la ciudad en donde se crean los sueños, en donde el amor susurra a los oídos y los pensamientos galopantes en la mente cobran vida propia.
De noche, pegando el oído al suelo, se escuchan el palpitar de los corazones de miles de historias larvadas, que abrazan nuestros sueños de colores y los trasportan hasta Ludka la ciudad de los bohemios creadores de mundos paralelos.

María Jesús Díez García Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene misterios por resolver. Una vez entras en ella, pasas a ser un potencial detective, criminal o, en el peor de los casos, víctima.
La bruma cerrada, al más puro estilo Londres decimonónico, cubre completamente las calles; las habitaciones, desde el invernadero hasta la cocina, pasando por la biblioteca y la sala de música, están repletas de armas homicidas, para delicia de los fabricantes de cuerdas, candelabros y tuberías; sobre las escaleras se posa el polvo para huellas dactilares. Encima de los tejados se puede ver el resplandor azulado del luminol.
Si los habitantes pueden andar por la ciudad sin temblar de miedo por su aciago destino, no lo sabemos.
Pero estamos seguros de que en el fondo disfrutan borrando o siguiendo pistas, según su bando.
Les conviene quedarse quietos y tendidos cuando ven una silueta blanca en el suelo. Los lugares están repletos de coartadas, pruebas, modus operandi y testimonios.
Hay quien dice que Sherlock Holmes siempre deseó pasar unas vacaciones en Ludka pero le denegaron la entrada por miedo a que resolviera todos los casos en un pestañeo.
De noche, pegando el oído al suelo, se puede escuchar un canon de los gritos sin fin de las víctimas y el latido de innumerables corazones delatores.

Cristina Martinez Garcia Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez
de aire tiene ingredientes culinarios.
La mantequilla cubre completamente las calles, las habitaciones
están repletas de caramelos, piruletas y chicles, sobre las escaleras se posa el azúcar, el anís y el coñac. Encima de los tejados las gárgolas, las hadas y los duendes, vigilan los movimientos de los humanoides.
Si los habitantes pueden andar por la ciudad, es gracias a sus pies de pato con ruedas, o no, no lo sabemos.
Pero estamos seguros de que ellos creen que es así.
Les conviene quedarse quietos y tendidos, cuando llegan los osos hormigueros, que lo único que quieren son los insectos que corretean por los pies de los humanoides. Los lugares están plagados de hormigas.
Hay quien dice que serán las colonizadoras de esta ciudad.
De noche, pegando el oído al suelo, puedes escuchar sus asambleas en donde las ideas de conquistar Ludka no faltan.

Edith Bastos Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez
de aire, tiene una casi líquida viscosidad maloliente, que recuerda a sangre humana y sudor.
La pila de cadáveres mutilados en la ya finalizada batalla entre deidades oscuras y de luz, cubren completamente las calles; las habitaciones están repletas de gente aterrorizada, que intentan no ser descubiertas, sobre las escaleras se posa, agotado, un ángel azul, a quien deben haber sobrevivido, sin saberlo. Encima de los tejados, enormes gatos negros maúllan ahuyentando a la muerte que, vencida se aleja. Si los habitantes pueden andar por la ciudad, a pesar del caos reinante, no lo sabemos.
Pero estamos seguros de que, vencedores, podrán reconstruirla poner límites a la fuerzas malignas en el futuro.
Les conviene quedarse quietos y tendidos, hasta estar seguros de que todo acabó. Todavía se escuchan quejidos guturales a lo lejos. Los lugares están lentamente recobrando la luz, entre tanta tiniebla. Hay quien dice que los atacantes no eran de este mundo, pero tampoco de ninguno hasta ahora conocido. Se habrían adentrado en su ciudad, por descuido de quienes trabajan con fuerzas desconocidas, sin tomar los debidos recaudos de resguardo e imposición de límites físicos a los lugares de adoración.
De noche, pegando el oído al suelo, todavía se puede escuchar el aleteo del mal revoloteando la ciudad, sin darse del todo por vencido, a pesar de haber pasado ya mas de dos mil años.-

Charito Vela Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene drones y cámaras por todas partes. La curiosidad de saber y controlar todos los movimientos cubre completamente las calles. Las habitaciones están repletas de microcámaras que vigilan toda la actividad veintucuatro horas al día. Sobre las escaleras se posa una cámara de visión nocturna de rayos infrarojos. Encima de los tejados hay un potente radar que controla todo lo que hacen o dejan de hacer.
Si los habitantes pueden andar por la ciudad, es sabiendo que el Gran Ojo les observa. Aunque, a veces se olvidan de tanto espía aéreo y hacen vida normal. Si esta normalidad le trae problemas en su día a día, no lo sabemos.
Pero estamos seguros de que buscarán su espacio para un poco de intimidad, aunque sean castigados con algún rayo laser .
Les conviene quedarse quietos y tendidos por la noche o les puede traer algún contratiempo desagradable con el Gran Ojo . Los lugares están acondicionados para no tener que salir del pueblo para nada, es más todos los accesos estan cerrados.
Hay quien dice que es un lugar de tranquilidad y otros de gran agobio. De noche pegando el oído al suelo, pueden escuchar ruido de robots y de voces, creen que todo lo que les controlan desde el aire se ejecuta bajo sus pies. El cerebro de este gran hermano está en el subsuelo de Ludka.

Neo Zevlag Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene burbujas llenas de vapor venenoso y de sangre.
La muerte cubre completamente las calles, las habitaciones están repletas de cuerpos putrefactos, llenos de gusanos y moscas que vuelan alrededor, sobre las escaleras se posa una gárgola viviente que si te mira te convierte en piedra eterna. Encima de los tejados está lleno de telas con criaturas deformes que les sirven de alimento a las Tagora,  rañas de doce patas.
Si los habitantes pueden andar por la ciudad, con escafandras y tanques de oxígeno, no lo sabemos.
Pero estamos seguros de que es un puto lugar al que nadie le gustaría visitar pero que muchos están condenados a permanecer allí. Les conviene quedarse quietos y tendidos, con sus trajes y sudando de miedo. Los lugares están a la espera de que llegue el fin de Ludka.
Hay quien dice que es mejor olvidar este lugar alguna vez bello y radiante, lleno de vida y personas esperanzadas de cumplir sus sueños. De noche, pegando el oído al suelo, puedes escuchar una voz apagada que dice: “No te quedes, eres el siguiente”.

Laia Baroja Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene una densa capa de bruma azul, que al ser inhalada, llena a todos los seres de una profunda melancolía..
La bruma cubre completamente las calles, las habitaciones están repletas de aparatos renovadores de aire para paliar su efecto, sobre las escaleras se posa el polvo azul resultante de su tratamiento. Encima de los tejados la capa de melancolía es más tenue, por lo que los más atrevidos tratan de sobrevivir en las alturas, para evitar los efectos de la densa bruma de las calles.
Si los habitantes pueden andar por la ciudad, es gracias a las mascarillas patentadas hace unos años por SadCorp, la misma compañía que inicialmente liberó la bruma con un experimento. Si fue intencionado o un nefasto accidente, no lo sabemos.
Pero estamos seguros de que ahora se lucran del desastre, pero no hay nada que los ciudadanos puedan hacer, ya que de SadCorp depende su supervivencia, al evitar sus aparatos que la bruma se vuelva más densa todavía y arrastre a la población al suicidio colectivo, como sucedió en el inicio. ¿Qué ocurre si inhalan una gran cantidad de bruma? Los detectores pulmonares de los ciudadanos comienzan a pitar y brillar, atrayendo al equipo de succionadores. Les conviene quedarse quietos y tendidos, y esperar que el equipo llegue rápido para evitar autolesionarse. Los lugares están repletos de cabinas reconvertidas en mini-refugios anti-bruma, donde por un “módico” precio se puede inhalar brevemente aire puro, para disolver el porcentaje de melancolía en sangre.
Hay quien dice que en las alcantarillas no hay rastro de la bruma, pero pocos se aventuran a bajar. Después del desastre ecológico del 47, el aire del alcantarillado se volvió casi irrespirable.
De noche, pegando el oído al suelo,  se pueden escuchar gritos, no se sabe si de dolor o de alegría por verse liberados de la melancolía.

Lali Fuentes Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene ingravidez. Las colchonetas y tatamis cubren completamente las calles y comercios para evitar los golpes, las habitaciones están repletas de camas elásticas y ventanas, sobre las escaleras se posan losetas de caucho. Encima de los tejados, en cada casa, hay varios toboganes que te deslizan hacia la calle.
Si los habitantes pueden andar por la ciudad, con los pies en el suelo, no lo sabemos. Imaginamos que se desplazan flotando o dando grandes saltos. Pero estamos seguros de que Ludka es una de las ciudades con menos contaminación ambiental, ya que no se utiliza ningún tipo de transporte. Les conviene quedarse quietos y tendidos, si la afluencia de gente es alta, sobre todo, cuando llegan turistas. Los lugares están muy bien acolchados, pero a veces, los visitantes no saben controlar la falta de gravedad y chocan con otras personas o sitios. Hay quien dice que la ciudad es una de las más divertidas, aunque aseguran que no es sencillo acostumbrarse, en especial a la hora de dormir. De noche, pegando el oído al suelo, descansan los habitantes sujetos por un arnés.

Karina Castillo Peinado Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene magia. La gran tela de raso negra cubre completamente las calles, las habitaciones están repletas de diamantes, picas, tréboles y corazones, sobre las escaleras se posa una fina capa de polvos mágicos. Encima de los tejados se atusan el pelo conejos blancos regordetes.
Si los habitantes pueden andar por la ciudad, sin desaparecer de repente al menor chasquido de dedos, no lo sabemos. Pero estamos seguros de que, en ese caso, no hay nada por aquí ni nada por allí. Les conviene quedarse quietos y tendidos cuando es el día del truco de las espadas, no sea que alguna, sin querer, los atraviese. Los lugares están cerrados con llaves que regurgita el sereno dándose un golpe con el canto del puño en el pecho. Hay quien dice que, en caso de crisis, siempre tienen un as bajo la manga. De noche, pegando el oído al suelo, se escuchan los gritos de un estudiante Erasmus que se ofreció voluntario para el único número de la historia de Ludka que no salió bien.

Kaplan George Lo que hace de Ludka diferente de las otras ciudades, es que en vez de aire tiene un apesadumbrado silencio.
La ausencia de sonido cubre completamente las calles, las habitaciones están repletas de mudos desasosiegos, sobre las escaleras se posa un amordazado viento. Encima de los tejados se dejan caer suavemente las nubes como impidiendo la huida del obligatorio mutismo.
Si los habitantes pueden andar por la ciudad, intentando hablarse con las miradas o resignados a caminar, evitando el más ligero murmullo, no lo sabemos.
Pero estamos seguros de que sienten en su interior una oscura y falsa tranquilidad.
Les conviene quedarse quietos y tendidos, para poder seguir viviendo y dejar un mínimo e imperceptible resquicio por donde sus corazones puedan seguir latiendo. Los lugares están vigilados y el miedo tiene a la gente amedrantada.
Hay quien dice que a pesar ese miedo, los hay que aún no pierden la esperanza de la vuelta de la sonrisas, de la vuelta de los sonidos más dulces, que antaño poblaron su ciudad.
De noche, pegando el oído al suelo, se oye a las palabras, unos creen oírlas llorar, otros, gritar por su libertad.
Lo que hace de Ludka diferente de las otras ciudades, es la tristeza

Jennifer Girol Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene hadas. Unos seres de colores que vuelan lánguidos e inocentes guardando un poder casi macabro.
La perfección, el buen ánimo y las maneras correctas cubren completamente las calles, las habitaciones están repletas de generosidad, de suaves diálogos y opiniones afines, sobre las escaleras se posa una de las hadas; las hadas verdes son las que vigilan el interior de las casas, no puede haber errores que dejen a Ludka sin habitantes. Encima de los tejados las hadas violetas vigilan las calles y alertan a las hadas naranjas de todas las equivocaciones, los engaños y desaciertos de la comunidad Ludkiana.
Si los habitantes pueden andar por la ciudad deben hacerlo sabiendo las consecuencias de sus errores y si los ocultan, no lo sabemos. Pero estamos seguros de que algún día terminarán con las hadas y sus falsas intenciones de un mundo mejor.
Les conviene quedarse quietos y tendidos, cuando las hadas rojas los atrapan para enmendar sus fallos. Solo tienen que elegir si quieren corregirlos o no: si es sí se echa el tiempo atrás, y ese tiempo regalado se paga con tres días de vida; si es no, pagará con tres días de su vida la persona que haya sido dañada. Los lugares están cubiertos de polvos de colores para recordar a los habitantes que deben portarse bien.
Hay quien dice que hay un grupo de ludkianos que se reúne y camufla entre sus palabras bondadosas el plan para acabar con las hadas.
De noche, pegando el oído al suelo, se oyen sus gritos, sus juergas, sus llantos, sus vasos estrellándose, sus insultos, el odio de un mundo corrompido.

Marga LM Lo que hace a Ludka diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene sueños y pesadillas, lanzados al cielo con una cuerdecita para poder tirar de ellos. La imaginación cubre completamente las calles, las habitaciones están repletas de camas gigantes donde se tienen sueños o pesadillas, sobre las escaleras se posa Morfeo, el ser divino que vela mientras duermes. Encima de los tejados hay gatos negros aullando a las pesadillas, para auyentarlas de sus dueños. Si los habitantes pueden andar por la ciudad, cuando están despiertos, conscientes de su rutinas y sus vidas cotidianas, mirando al cielo, no lo sabemos.
Pero estamos seguros de que saben el modo de llegar a esos sueños, esquivando sus miedos.
Les conviene quedarse quietos y tendidos, pendientes de sus pensamientos. Los lugares están cubiertos por montículos echos con libros. Hay quien dice que subiendote a uno de esos montículos y tirando de las cuerdecitas, consigues tus sueños. De noche, pegando el oído al suelo, escucharás los gritos de los que tienen pesadillas porque no supieron utilizar los libros para cerrar los ojos y tener sueños.

TEXTO ORIGINAL 

Lo que hace a Argia diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene TIERRA. La arena cubre completamente las calles, las habitaciones están llenas de arcilla hasta el cielo raso, sobre las escaleras se apoya otra escalera en negativo; encima de los techos de las casas pesan estratos de terreno rocoso como cielos con nubes.

Si los habitantes pueden dar vueltas por la ciudad ensanchando las galerías de los gusanos y las fisuras por las que se insinúan las raíces, no lo sabemos: la humedad demuele los cuerpos y les deja pocas fuerzas; conviene que se queden quietos y tendidos, tan oscuro está.
De Argia, desde aquí arriba, no se ve nada; hay quien dice: –Está allá abajo– y no queda sino creerlo; los lugares están mudos y desiertos. De noche, apoyando la oreja en el suelo, a veces se oye una puerta que golpea.

ITALO CALVINO