Alguien nace, alguien muere y alguien se transforma

Alguien nace, alguien muere y alguien se transforma

febrero 03 2017   Etiquetas:

Semana del 31 enero al 6 de Febrero de 2017

#ViernesCReativo: Escribir una historia (15 líneas max) en la que ALGUIEN (o algo) NACE, ALGUIEN (o algo) MUERE y ALGUIEN (o algo) SE TRANSFORMA. Pero no son la misma persona -ni la misma cosa.

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Marga LM Nació del silencio que ofrecía el insomnio, gestándolo cada noche, pariéndolo al cabo de un año. Letra tras letra pulió la historia, cuidándola en cada reglón, en cada párrafo, la lleno de imperfecciones haciéndola así perfecta. Cuando por fin vio su libro terminado, era su orgullo lo que relucía ante una salud deteriorada; ya no importaba que la muerte se lo llevará aquel día, tenía entre sus manos a su hijo envuelto en tapa dura. Nunca llegó a ver que su libro transformó la vida de todo el que lo leía, porque en él quedó plasmado todo su corazón.

Otros textos seleccionados

Carol Belasco El cambio llegó con su nacimiento: un huevo fue descubierto, oculto en lo más profundo de una gruta milenaria. Al principio era sólo una maravilla: un dragón vivo, volando, expulsando fuego de sus fauces. Luego empezaron las otras noticias: alguien que había apagado un fuego con sus manos desnudas, alguien que había detenido un coche con una palabra,… El mundo se había transformado en un lugar de magia, el heraldo del cambio surcaba los cielos asombrándonos, la era de la Ciencia moría en cada vuelo, y la Magia lo impregnaba todo de nuevas posibilidades. Más dragones llegaron después, y también otros seres que se habían ocultado ante nuestras narices durante siglos: elfos, enanos, hadas, duendes y otros.Entonces estábamos demasiado maravillados para entender que era el principio de nuestro fin: los hombres dejaron de nacer, de los vientres humanos sólo surgían quimeras, sueños, pero ya no humanos. Estoy agonizando, en pocas horas moriré y conmigo morirá la humanidad. Somos hijos de la razón, no sobrevivimos en el ensueño.

Alicia Carrasco García Ya sin miedo se deshizo de la piel de leona que escondía su intenso tiritar.
Cuando llegó a la entrada de la cueva, pálida y febril, sin entender nada, encontró a sus pies aquella magnífica piel. Sin más la tomó como abrigo, su refugio. La incertidumbre se acrecentó mientras el frío atravesaba su piel hasta cristalizar en sus huesos, transformándose en un poder oscuro.
Al fondo la piedra filtraba un haz de luz blanca que parecía reflejar pequeños espejos en las paredes. Cerró los ojos, respiró desde su nuevo esqueleto y cuando volvió a abrirlos su destello dio luz a un mundo oculto tras los cristales.
Fue un cielo de estrellas floreciente el que la vio nacer entre las ascuas de la última hoguera. Sobre los restos de la reina leona nació Nalía, en la primera noche de luna negra, tal y como estaba escrito.
Durante 90 lunas sería el tiempo de las almas en espejo.

Manuel Jesús Segado-Uceda Aquellos dos sauces que daban paso al Bosque Antiguo, escondían una historia de amor truncado.
Dos jóvenes, de familias enfrentadas por una antigua maldición, se encontraban en secreto cada día en el jardín que antaño existía en aquel vetusto bosque. Sus padres, temerosos de que sus familias cayeran en desgracia por el maleficio, les advirtieron una última vez. Una semana separados fue demasiado para los dos enamorados, que decidieron encontrarse de nuevo, pasara lo que pasara. Al llegar a la entrada del bosque los pies de los jóvenes quedaron anclados al suelo. Y sus bocas selladas por una extraña fuerza. De espaldas y sin poder comunicarse, a los amados les botraron ramas, y de sus pies salieron poderosas raíces. Ambos murieron convirtiéndose en sauces. Y de sus llantos eternos nació el Arroyo Mayor, que sirve de límite entre la aldea y aquel bosque viejo.

Edith Bastos
La selva era su mundo, no conocía otra cosa.
Yasy (luna), indiecita guaraní, estaba prometida al hijo del cacique Tupá. Pero, hacía mucho tiempo había nacido en su corazón un sentimiento prohibido hacia Arasunú ( trueno).
Se debatía entre el deber a su estirpe y su felicidad.
Una noche de luna llena, su amado la convenció de fugarse y forjar un destino juntos, adentrándose aún más en la selva.
Fueron muy felices y su descendencia formó una nueva tribu, el pueblo Mbyás Guaraní.
Su madre nunca se perdonó el no haber apoyado a su hija y lloró hasta morir.
Cuenta la leyenda que siguió llorando después de muerta y enterrada, socavando sus lágrimas la tierra bajo su tumba hasta abrirla formando grandes cascadas, hoy conocidas como las Cataratas del Iguazú, en las que se dice siguen corriendo sus lágrimas.

Bea Dm Mi prima era una gota de agua. Cuando nació tan sólo fue una lágrima en la mejilla de su madre. Al cumplir cinco años la llevaron a la reunión del caudal de invierno en la montaña azul, iba vestida con su traje de gala, lleno de transparencias y sonrisas, pero en realidad, en vez de entregarse al río se quedó estática sobre una roca porque el corazón del bosque había dejado de latir, fue una pena, porque un rayo de sol la adelgazó tanto que la convirtió en sal, por eso yo nunca le añado cloruro sódico a las comidas y tengo la tensión baja.

María Jesús Díez García Matías pasaba las páginas del último número del periódico para el que trabajaba. El papel crujía y la tinta le manchaba los dedos en un gesto que ya no repetiría, porque a partir de aquel día nacía la edición online del diario y desaparecía la versión impresa. “Internet killed the paper star”, pensó. Si no quería quedarse atrás, sus jefes ya le habían advertido de que más le valía reinventarse y adaptarse a los nuevos requerimientos: inmediatez, titulares rimbombantes… Algunos compañeros estaban indignados: “Lo único que importa es conseguir clics”, decían. Otros estaban encantados: “Podemos enriquecer las noticias con enlaces, multimedia, actualizaciones…”. Matías escuchaba a unos y otros y debía admitir que no tenía ningún argumento racional a favor del papel: llegaba tarde, era poco ecológico, incómodo de manejar y tiznaba las manos; y, aun así, que siguieran existiendo periódicos impresos le hacía sentir que el mundo seguía mereciendo la pena.

Monika Fikimiki Nació sin querer. El mundo era arisco entonces, la hora temprana, el sol vago. Intentaron reanimar a la madre pero decidió regalarle su último suspiro. Todo aquel acontecimiento cambió a Luís. Su cara,llena ahora de surcos y arrugas, era el espejo de aquella mañana. Perdió la voz y las ganas. Jamás perdonó a su hija, sin saber, que ella sería su salvación veinte años más tarde, en aquel transplante.